miércoles, 14 de diciembre de 2011

A girl like you

A veces, en el día a día, pasan pequeñas cosas muy molestas para nuestro cerebro. Una de las peores y más recurrentes es ese momento de desesperación que te entra cuando comes palomitas de maíz y la pequeña cáscara que recubre el grano, esa de color marrón  casi transparente, se queda atrapada entre tus dientes. No hay hilo dental o cepillo que valga. Solo los constantes lenguatazos que le propines durante todo el día harán que se digne a salir de su escondite. Te repites una y otra vez, palomitas, nunca más. Pero siempre terminas cayendo en el mismo error. ¿Pero como sería intentar pegar lenguatazos a tu cerebro? ¿Que pasa cuando la cáscara se convierte en una idea, o en un recuerdo? ¿Como te sacas de la cabeza un sonido, una melodía recurrente? Precisamente eso me pasó hace como un año, cuando paseaba tranquilamente por un centro comercial y comenzó a sonar el sistema de audio. Estaban colocando buena música, blues y soul, Cream, Jefferson Airplane, Peter Gabriel y de repente se dieron un salto hacia los 90. Algo de Radiohead, Todies (que gran canción esta), Stone Temple Pilots y de repente sonó: Esa canción que has escuchado muchas veces, que recuerdas que te gustaba, pero que por alguna razón dejaste de escuchar y no recuerdas ni el nombre ni la letra. Al principio, cuando se incrustó en mi cabeza, la recibí con un hilo de felicidad. Me trajo muy buenos recuerdos de mis años universitarios, de las farras y del trabajo “extra académico”.  Pero al cabo de unas horas, permanecía ahí, sonando una y otra vez sin querer desaparecer. Tres elementos de la canción estaban grabados a fuego en mi mente, una guitarra distorsionada que caracteriza el sonido de la canción, imágenes centellantes del videoclip en las que se aprecia a un tipo de mediana edad de voz grave, y una verdadera rareza en la música rock, el sonido de un xilófono que marcaba un sutil acompañamiento.

 Como una semana después regresé al mismo centro comercial y ahí estaba otra vez. Un mes más tarde, y ahí seguía. El tipo que colocaba la música definitivamente se había ido de vacaciones. Siempre la misma pista. Y mi cabeza, siempre en la misma nebulosa. En un arranque de espontaneidad, me acerqué al puesto de información -ese que nunca sirve para nada en los centros comerciales- y les espeté a una preciosa muchacha mi duda. La chica me miraba con una mezcla de perplejidad y risa. Mi petición no era la habitual solicitud de información.  No preguntaba por tiendas o por el clásico: “me puedes indicar ¿donde están los servicios?” Ahora que lo pienso, francamente era una pregunta estúpida. Pero es que ya estaba un poco desesperado. Se cumplían mas o menos dos meses desde la primera vez que me surgió la duda. Y cada vez que pisaba el mismo centro comercial ahí estaba otra vez: ¿Cómo se llama la condenada canción que está sonando en los parlantes?

Busqué en internet, en interminables listas de éxitos de los 90´, en youtube, pregunté a mis amigos e incluso llegué a grabar una melodía tarareando para enviársela a un amigo y que me ayudase a identificar la canción. Nada. Lenguatazos a un cerebro atormentado. Nunca me había pasado algo así. El tiempo transcurrió y mi pequeña obsesión se desvaneció. Y un día, aburrido, viendo la pequeña caja negra, sin nada mejor que hacer que darle al botón una y otra vez, apareció el xilófono, la guitarra y la puñetera canción. No me anima el tener que admitir que formaba parte de la banda sonora de ese engendro de película llamado “Los Angeles de Charlie”, pero para mis intereses me importaba un pito. Me fui a internet y ahí estaba, Edwyn Collins, A girl like you:


 
Después de escuchar el tema unas diez veces y saciar de manera definitiva mi expectativa de un año, llegó la inevitable pregunta: ¿que había pasado con este artista?, porque había desaparecido del panorama musical tan drásticamente? Era acaso uno de esos artistas de solo un éxito?. Si y no. Efectivamente éste tema es su canción más conocida, es de 1994 y pertenece al álbum Gorgeous George. Sin embargo, buscando por ahí me enteré de que Collins sufrió un derrame cerebral en 2005 que tristemente lo ha mantenido lejos del trabajo musical. Se ha recuperado paulatinamente y ha reaparecido en algunos eventos como el festival de Glastonbury de 2008. Aun mantiene su excelente voz, pero por desgracia no recupera las habilidades para tocar esa endiablada guitarra que suena en el tema que tanto me atormentó (pero que disfruto cada vez que recurro a mi excelente memoria, jejeje). Ojalá el tiempo le ayude a recuperarse por completo. De verdad.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Joyas que hay por ahí: Kashmir

Hoy amanecí con este gran riff en mi cabeza. Les dejo esta interpretación de Kashmir con Page y Plant y la London Metropolitan Orchestra. Hay una sección de percusión y cuerdas que recrea la música de Marruecos, país que fue clave en la inspiración y composición de esta clásica pieza de Led Zeppelin.

martes, 8 de noviembre de 2011

Salchichas en el lado oscuro de la luna

En 1992 compré uno de los mejores discos de la historia. Recuerdo con claridad el año porque hace una semana conseguí entre las páginas de un viejo libro (que no abría desde 1992) un par de facturas de la discotienda.  Aun puede leerse un escueto The Dark Side of the Moon de Pink Floyd. Me encantaba ir a esa tienda. Era un local grande y un tanto oscuro que quedaba en la primera planta del Centro Plaza (Caracas). Siempre esperaba encontrar alguna oferta que me permitiese comprar por lo menos un par de discos. Pero eso casi nunca pasaba. De hecho, recuerdo aquella tienda como un lugar costoso, con material exclusivo, y eso en un país tan particular como Venezuela se paga en metálico.

Por aquel tiempo no había explotado el fenómeno de la piratería y tampoco existía internet (y por ende no existían las descargas). Si querías un disco tenías que comprarlo, o en el peor de los casos, conseguir que alguien te lo prestara para grabarlo en cassette. Esta situación me obligó siempre a elegir con mucho cuidado mis compras. No podía darme el lujo de aventurarme a comprar música que no conocía. Cada disco de mi juventud era una joya para mi. Esto, a pesar de ser una limitante, me enseñó a escuchar con mucho  respeto la música. Me enseñó a comprender el concepto del “Álbum” y a sortear la simple sucesión de canciones para acercarme a la idea que el artista quería imprimir en su sonido. Eso de adelantar las canciones para escuchar la que te gusta o comprar un disco sólo por una canción, llegaría mucho después (el formato mp3 también potenció esta situación). Hoy, con las posibilidades que existen, ya ni siquiera tienes que comprar el disco entero. Lo entiendo y lo respeto, pero en ese sentido soy de la vieja escuela. Escucho mis discos por completo, llegando en ocasiones a no poder distinguir los éxitos dentro de un álbum. 
 
Paradójicamente, creo que el disco que inició esta tendencia fue una completa aventura monetaria. Si bien conocía a Pink Floyd por la enorme fama que poseían, realmente nunca había escuchado con atención ninguno de sus trabajos. De hecho, el único acercamiento “serio” a la banda  se  había  producido  por  la  inesperada  llegada  de
A Momentary Lapse of Reason a mi casa, primer disco sin Waters y especie de transición en la hegemonía de Waters hacia Gilmour. La verdad no fue el mejor comienzo. Un par de excelentes temas (Learning to Fly y Dogs of War) no fueron suficientes para convencerme. El disco poseía demasiados espacios experimentales que no llegaron a cuajar. Sin embargo, la situación con The Dark Side... fue totalmente diferente. Ese disco, en mi opinión, define de manera clara y brillante el concepto del “Album” en el rock. Me hace gracia, pero realmente tuve una experiencia extrasensorial con el disco. Y no, no fueron drogas. Sólo salchichas.

Y es que nada mas salir de la tienda con mi pequeña joya bajo el brazo, me topé con un pequeño kiosco en el mismo centro comercial que vendía una de mis debilidades, perros calientes. Sin embargo, no era el típico negocio. Tenía extraños aparatos que jamás había visto y una variedad inquietante de salchichas alemanas.
Como buen adolescente en etapa de crecimiento y conocedor de las bondades del fast food, me dediqué a probar una buena parte del menú. Venga un Frankfurter (de cerdo ahumado), ahora la Wienerwurst (mezcla de cerdo y res condimentada con ajo), y que tal ese Bratwurst (con pimienta) y que carajo, deme también la WeiBwurst (la blanca de toda la vida) y así todos contentos. Cada bocado era celestial. Era una comida muy sencilla, pero la forma en la que estaba preparada, con la salsa en el fondo y el pan horneado en esos extraños aparatos le imprimía un aire novedoso y a la vez clásico. El amable vejete que regentaba el negocio se regocijaba con este excelente cliente, que además aderezaba cada bocado con abundantes chorros de salsa Tabasco. Finalizado el lamentable episodio, pues creo que dejé solo dos salchichas por probar, me marché a casa dispuesto a escuchar mi  disco.

La duda que me invadió en la discotienda al comprar el cd, desaparecería unas horas más tarde. La atmósfera que desprende The Dark Side... desde el primer track me dejó embriagado. Los efectos a cargo de Mason desde “Speak to me” dejan el terreno abonado a las oscuras letras de Waters y a los riffs y solos de Gilmour. Es un disco equilibrado y redondo. Incluso el trabajo de Richard Wright al teclado, instrumento que siempre me había espantado un poco, está magistralmente sincronizado con la suave voz de David Gilmour. The dark Side of the Moon es un sonido continuo, con puentes llenos de voces, risas e incluso el latido de un corazón. Encajó perfectamente en mi cabeza e inició en buena medida un cambio en mis primitivos gustos musicales.

Pero, ¿que hay de la experiencia extrasensorial? Bien, debo decir que esa misma tarde los efectos colaterales del atracón alemán y el rock progresista de Pink Floyd confluyeron en una horripilante indigestión. Sin entrar en detalles en la etapa nauseas-baño, lo interesante se presentó con el ciclo de la fiebre. Durante toda la noche, con escalofríos y pensamientos cercanos a la secuencia final de 2001: A Space Odyssey, The Dark Side of the Moon estuvo sonando de manera interrumpida en mi cabeza (o por lo menos eso es lo que yo creía). El pequeño delirio producto de las calenturas no hizo más que machacar mi cerebro con la voz y las risas de Waters en "Brain Damage". Sin embargo, la calma venía una y otra vez con los versos finales de "Eclipse", encerrados en un loop eterno. A la mañana siguiente, despojado ya de toda sensación febril y contrario a lo que podría pensarse, amé por segunda vez a los Floyd.

Regalo de despedida. El 2 de julio de 2005 tuvo lugar el Live 8. La atracción principal para esa día fue sin lugar a dudas la reunión de Pink Floyd. Luego de 24 años sin tocar juntos, Waters, Gilmour, Mason y Wrigth nos deleitaron con un pequeño recorrido de su carrera. Amén.

domingo, 30 de octubre de 2011

The Big Bad Wolf

Si tu madre está cerca cuando estés viendo este video, es mejor abrir directamente la ventana donde tienes la página porno, pues será mas sencillo explicarle que es un "gang bang" a que entienda de que va este video. Es brutal y un pelo desconcertante. Me recuerda un poco al humor de Sacha Baron Cohen. La canción se titula The Big Bad Wolf y pertenece a un duo de Dj´s de New York llamado Duck Sauce. El video está dirigido por Keith Schofield, director que ha trabajado en el pasado con Lenny Kravitz, The Ting Tings y Supergrass (este último video ganador del UK Music Video Awards en 2008, pincha aquí para verlo). Ahí les va (cuidado niños y gente sensible).

martes, 25 de octubre de 2011

Joyas que hay por ahí: The Police y U2 (1986)

Hace un par de días me fui al mercado de Sant Antoni a escudriñar libros usados con un amigo. Y como si me estuviera esperando, me topé con la autobiografía de Andy Summers, One Train Later. Fue fantástico porque hacía una semana que me había enterado de su existencia. Es un libro muy entretenido, y además, está escrito por el mismo Andy, quien no sólo omitió esa tendencia de los músicos a buscar periodistas que redacten sus memorias, sino que logra plasmar las ideas y los recuerdos con una prosa brillante. La lectura está siendo muy enriquecedora, pues me ha permitido introducirme con otra visión en el mundo del blues, del jazz y del rock de las décadas de los 50´, 60´ y de los 70´. Summers no es un guitarrista cualquiera, es un tipo enamorado de la música. Su visión de estos años es sencillamente apasionante, y como me he hinchado a conocer nuevos artistas a partir de sus observaciones.! Todavía no he llegado a la parte que describe su salto a la fama con The Police, pero mientras tanto les dejo un video histórico, la interpretación de Invisible Sun en el último concierto que dieron durante su primera etapa (antes de regresar hace un par de años). The Police pasa la antorcha a unos jóvenes U2 como simbolo de status en el mundo del pop/rock. La expresión de Sting al final delata su convencimiento de que todo había terminado (bueno, hasta que picó el gusanillo de los dólares). Pero en verdad recomiendo el libro de Summers, no se arrepentirán ni por un segundo. 

jueves, 13 de octubre de 2011

Sweet Paranoia

Quiero azúcar. Y no como decía Celia Cruz, ¡Azúcar! No. Mi deseo no tiene tanto ritmo. Pero estoy hasta el moño de tener que leer cuanto producto compro para verificar si tiene este básico ingrediente  y no un edulcorante con nombre de ciencia ficción o imposible de recordar. Si, no me importa engordar como un cerdo, asumo sin problemas las consecuencias dentales, no se, alguno que otro ataque de diabetes o colesterol, o lo que venga con el consumo de azúcar, me importa un bledo.  Es mi decisión y lo asumo sin problemas. Pero ciertamente es una tortura tener que leer en cada estantería del supermercado la moda del “sin azúcar añadido” “Light” “dietético” “0% de azúcar”. Y me parece increíble que cada día  me cuesta más trabajo encontrar productos “de los de antes”. A la mierda. Yo sólo quiero una poca de la vieja azúcar, blanca y refinada, luchando por avanzar a trompicones a través de mi venas.

Porque el verdadero problema no está en cómo las empresas se preocupan por la salud del consumidor. Todo es un burdo problema de costos y ganancias a expensas de nuestra buena fe, e incluso de nuestra propia salud. El famoso E-952 o Ciclamato de Sodio (como quien dice en “cristiano”), está presente hoy en día en una variedad innumerable de productos a escala mundial. Ha sustituido al azúcar de toda la vida bajo la premisa de que no engorda. Sin embargo, la verdad es que todo se resume a que tiene la capacidad de endulzar 30 veces más que el azúcar. Si sacamos una sencilla cuenta, es mucho mas rentable utilizar este compuesto químico que seguir utilizando sembradíos de caña y plantas procesadoras para el refinamiento del azúcar. ¿Pero que le estamos metiendo al cuerpo? La verdad no lo se, pero el hecho de que esta sustancia esté prohibida en varios sitios del mundo, incluyendo la meca del capitalismo (en USA desde 1970), despierta a ese enano paranoico que vive en mi.

Pero no se equivoquen. De ninguna manera pretendo convertirme en el paladín de los consumidores. Cada quien que haga lo que le apetezca. Mi verdadero reclamo y mi única intención es quejarme ante la desmedida y arbitraria campaña por envenenarme con lo que ellos quieren y no con lo que yo quiero. Me explico. Que los anaqueles de los supermercados ofrezcan una cantidad cada vez más ridícula de productos edulcorados, pasa, pues por lo menos hay oferta.  Que tengamos que gastar un valioso tiempo leyendo los ingredientes, ok, por lo menos sabremos (hasta donde lo permitan) lo que estamos tomando. ¿Pero que me engañen a la hora de venderme un producto cambiando el contenido del recipiente por algo que la empresa quiere venderte a la fuerza? ¿A alguien le suena la última campaña de CocaCola Zero?


Es que cada vez que veía el comercial me entraban unas ganas de partirle la cara al idiota que actúa como dependiente. ¡Que no coño, que no sabe igual!. Que la Cerveza sin alcohol, esa que nos quieren hacer creer que disfrutaremos, es una mierda de cerveza. Que tanto la pepsi y la cocacola dietética, desde su aparición por allá en los ochenta, sabían a rayos. Que la leche descremada solo se la tragan las mujeres obsesionadas con el peso, pero es peor que agua!!! Es que el otro día se me acercó Roberto, el camello de mi barrio ofreciéndome Maria sin colocón!!! Con slogan y todo: “no te da hambre, no te entra sueño y tampoco la tan molesta paranoia” ¿Pero a donde vamos a llegar? Yo quiero envenenarme y por lo menos disfrutarlo, reconociendo que me muero por obeso y por estúpido, pero con una sonrisa estampada en el rostro. Y ahí está el detalle (que gran frase no?), que la sonrisa final será del ejecutivo de Coca-Cola que se dirá una y otra vez:

y este tonto que creía que estaba bebiendo algo que no era azúcar y resulta que si era azúcar solo que le agregamos el ácido “nomeacuerdocomosellama” y por eso sabe distinto pero se la siguen bebiendo como borregos porque eso son se la damos transparente y se la beben se la damos azul y se la beben le pintamos un muñequito y se la beben y no me importa si los que dicen que esta nueva formula da cáncer tienen razón por que yo estoy acá en Las Bahamas tomándome el mejor Daiquiri del mundo acompañado con una morena del mismo color de la Coca-Cola jajaja que gracioso aunque es como Beyoncé no es como Beyoncé porque es mas oscura es una Beyoncé dark jajaja osea que Beyonce vendría a ser una Beyoncé Ligth? y esos idiotas en sus trabajos de mierda ganando en un año lo que me estoy gastando en este viaje..... Coño, que si da colocón esta María, Roberto que cabrón eres.

martes, 27 de septiembre de 2011

10 cosas que se debían haber inventando y siguen siendo sólo promesas

Pues eso, el futuro que nos vendían en las series, películas o dibujos animados del siglo XX, no termina de llegar. No pido sociedades utópicas, ni nuevas ideologías que nos salven, solo hablo de 10 ideas simples que debería estar disfrutando en la comodidad de mi casa. 

 1. Tubos para viajar por la ciudad: Han visto alguna vez esos antiguos sistemas de mensajería que funcionaban con tubos y cilindros transportados a base de succionadores de aire? Ya en  la serie de dibujos animada los Supersónicos (The Jetsons) nos prometían movernos por la ciudad a través de tubos de aire. Es como un metro personalizado, aunque supongo que los problemas de ventilación los lunes por la mañana (por aquello de las comilonas domingueras) podrían hacer de este aparato un paseo un tanto incómodo.

2.  El Microondas que congela: Creo que esta no sería una petición descabellada. Cerveza fría al instante, ¿quién puede negarse a esto? Refrescos, agua helada, helados al instante. Pienso en la necesidad de un aparato así cada vez que entro a un supermercado en España, porque nunca había ido a un país donde la cerveza o los refrescos los vendiesen calientes, incluso en el verano. Hasta los cojones.

3. La fórmula para la invisibilidad: He pasado horas a lo largo de mi vida soñando en las salas de espera de los hospitales y las clínicas dentales: ¿qué haría si pudiera ser invisible? Bueno, cosas feas salen de tu interior cuando tienes poder y este sería uno muy entretenido y peligroso. Problemas morales que acarrearía: todos. Sin embargo, sólo una cosa me inquieta profundamente: ¿se haría invisible la ropa también?

4. Dispensador de comida instantánea: Otro clásico del futuro que nos vendieron y que aun no llega. Apretar un botón y recibir de manera instantánea la comida preparada. Y no estoy hablando de esos robots que cocinan, no, quiero un pollo asado ya! Aprieto el botón, se abre la pequeña compuerta y listo. Sin comprar los ingredientes, sin pelar ni cortar, sin manchas, ni olores. No se como hacía esa pequeña máquina ni me importa (supongo que Robotina se encargaba), pero se me hacía agua la boca cada vez que pensaba en un invento así.

5. Computadoras inteligentes con voz: Cuando era niño, tenía la certeza de que no había nada imposible para una computadora. De que podías hacerle cualquier pregunta y simplemente respondería. Que tenía toda la información, absolutamente toda la información del mundo en su interior. Que me tragué el cuento de HAL 9000. Sin embargo, cuando llegó la informática a mi casa, por allá en 1990, fue una terrible decepción. Sistemas operativos, diskettes, pantallas monocromáticas (ámbar la mía) y el mayor de los silencios. No hablaba, no respondía, era un verdadera mierda. Y eso que aun no llegaba Windows para disfrutar de los cuelgues. 

6. El orgasmatrón: Woody Allen en una de sus primeras comedias, Sleeper, presentaba un aparato - una especie de cubículo-  que sólo con entrar tenía la capacidad de hacerte sentir un orgasmo de inmediato. Que puede enfriar un tanto tu vida? Si. Pero a quien no le gusta un caramelito de vez en cuando.  

7. El Reloj-teléfono: El otro día vi a un señor hablando por el reloj. Me dije, wow, lo hemos logrado, tanto tiempo viendo a Dick Tracy o al idiota de David Hasselhoff  hablándole a su muñeca, solicitando ayuda o informado de su posición, y al fin podré llamar a mi esposa para que me prepare chuletas en la noche (que lo puedo hacer por el teléfono, pero imaginen que postura tan moderna hablarle a la muñeca). Me acerqué al señor para preguntarle por el maravilloso objeto, y al verme sólo alcanzó a exclamarle a su flamante reloj: “KITT, enciende el turbo y ven a buscarme, tenemos problemas” Es el riesgo de salir a la calle todos los días. Me sentí realmente triste.

8. Robots: Ya los vemos de vez en cuando en los noticieros. Casi todos japoneses, fríos y con un ánimo de cementerio. Pero siempre en fases experimentales. Yo me conformaría con una lavadora con brazos como el Robot de Perdidos en el Espacio, que conversaba, se asustaba y sabía un montón de cosas, incluso antiguas rancheras (en el doblaje mexicano).

9. Una cherry 2000: La muñeca hinchable perfecta. Que si bien es cierto que en la actualidad las hacen muy reales, yo hablo ni más ni menos que de un androide con piel real, voz y chip de personalidad. Que en la película era un poco cansina, es cierto, pero te saca de muchos apuros. Que tu esposa no quiere tener relaciones, pues abres el closet y Cherry 2000. Que tu esposa si quiere tener relaciones, pues abres el closet y Cherry 2000 también.
 
10.    Calentador de waters para invierno: Tengo mis esperanzas puestas en este invento. Sobretodo durante los inviernos. Pero no se los describo, véanlo por ustedes mismo y juzguen. Yo solo puedo decir algo, el día en que esto arribe, podremos decir con gusto que el futuro ha llegado a nuestras vidas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

TUB - A Short Film

Paul jerked off in the shower.
Paul just impregnated his bath tub

 Siempre lo dije. "Cuantas vidas desperdiciadas por las cañerías de los baños". Y al fin ocurrió. El cortometraje que les dejo a continuación podría pertenecer sin muchos miramientos al mismísimo David Lynch. Es un tanto desconcertante y para algunos incluso vomitivo. Así que por favor, absténganse aquellos con estómago débil. Ha sido galardonado con algunos premios internacionales y presentado en Sundace  y en Cannes en 2010.  Está escrito y dirigido por Bobby Miller. A ver que les parece.

viernes, 19 de agosto de 2011

joyas que hay por ahí: Moby "Bodyrock"

Este es un video sencillmanete genial, de esos que te impiden dejar de mirar (como en los accidentes de carretera). La colección de freaks bailando el tema es delirante, aunque debo admitir que la mayoría baila mejor que yo. Bodyrock es un tema de 1999, del album Play, sin embargo, la canción ganó mucho en el tiempo gracias a ser la banda sonora del juego FIFA 2001. Este es el video oficial, pero existen otras dos versiones (una de USA y otra de Inglaterra) que también tienen lo suyo. No puedo dejar de verlo una y otra vez.

sábado, 13 de agosto de 2011

Joyas que hay por ahí: Red Hot Chilli Peppers.

Mas o menos en 1991 tuve mi primer encuentro con Red Hot Chilli Peppers. Recuerdo que me dejaron muy impactado con su extraño sonido, mezcla de punk, rap y funk. En mi corta vida no había escuchado algo así. La primera vez que les escuché interpretaban un cover de Higher Ground, tema original de Stevie Wonder. Si bien se aprecia el funk original, la fuerza del bajo de Flea y la guitarra de un joven Frusciante le imprimen un sonido más primitivo. El video que les dejo tiene la particularidad de ser una presentación en el programa de Arsenio Hall, un animador “afroamericano” que en los 90 fue muy popular en USA (se vale adelantar hasta la música). El tema tiene una introducción dedicada al presentador que no es parte de la canción. Disfruten. 

martes, 9 de agosto de 2011

En busca de la Banda Sonora

Conoces esa sensación que te invade cuando terminas de ver una película o una serie que te ha gustado mucho, y no tienes ni idea de lo que le depara el destino a los personajes? ¿Esos momentos fuera de cámara, cuando los actores se van de vacaciones pero los personajes siguen vivos en ese mundo paralelo de la ficción?

Una de las más interesantes y estimulantes secuencias cinematográficas que he visto, a pesar de tratarse de televisión, fue el inicio de la segunda temporada de los Soprano. Las imágenes describen precisamente ese tiempo muerto entre temporadas, de meses en la vida de los personajes y de meses en nuestras propias vidas. Sin embargo, el detalle de la secuencia está en la música que fue utilizada como banda sonora. It was a very good year, de Frank Sinatra. Es de una sutiliza tal que te lleva a enamorarte inmediatamente de cada fotograma. Los detalles de la vida cotidiana de cada miembro de la serie, cobran mucha mas vida en la imaginación del espectador.


Esto me hizo pensar en la importancia de una buena banda sonora. O por lo menos de valorar el correcto uso de la música en el cine, pues puede llegar a ser fundamental en la composición final de una película. Seguramente todos tenemos nuestras favoritas, algunas muy conocidas y otras no tanto. ¿Quien no ha subido a toda velocidad unas escaleras y se ha acordado del tema de Bill Conti Gona Fly Now de Rocky? Puteado hasta la saciedad en el resto de películas, pero la original fue una pieza de una gran sencillez y belleza. O las canciones de Vangelis en Carros de Fuego o Blade Runner, o de John Williams en sus colaboraciones con Lucas o Spielberg o de Ennio Morricone, de Henry Mancini, de Danny Elfman (inseparable de Tim Burton) o más recientemente Gustavo Santaolalla. Incluso, lejos de tener que ser música original o compuesta especialmente para un film, la escogencia de canciones antiguas o previamente publicadas, puede ser fundamental para el éxito o la consolidación de una película dentro de la cultura popular. ¿No es Pulp Fiction una prueba fehaciente de esto, que llega incluso a hacer decir a la gente “la canción de Pulp Fiction”, obviando por completo al artista original que interpretaba la pieza? 


Es también mérito del director saber escoger la música y el lugar adecuado para usarla. Y en esto tenemos a grandes maestros como Scorsese (Mean Streets o Taxi Driver por ejemplo), Clint Eastwood (Bird, The Unforgiven) o el propio Tarantino, quien no sólo gusta de revivir carreras actorales, sino algunos clásicos de la música contemporánea como Kool and the Gang, Dusty Springfield o Nancy Sinatra.  

Por esta razón me puse a navegar un poco por internet para hacer un ejercicio. Quería buscar a partir de la banda sonora, grandes clásicos del cine que no hubiese visto. Encontré algunos listados tipo “las 50 mejores bandas sonoras de la historia”. Pero me quede con una, las 100 mejores bandas sonoras de Entertainment Weekly. Es un punto de vista interesante para revisar algunas películas. No sólo te permite ver algunas joyas que te has perdido, sino revisar bajo otra mirada y bajo otra escucha, algunas películas imprescindibles de todo buen amante del cine. 

In the air tonight

Ese momento mágico en el que estás dormido, pero un poco despierto, o despierto y un poco dormido, suele ser bastante bondadoso con la creatividad. Creo que el término correcto que define este estado es Hipnagogia. Ayer, Phil Collins apareció en mi mente a eso de las seis y media, con la melodía de In the air Tonigth. Este fue el resultado.

Puedo sentir la inquietante marcha de tus pasos esta noche,
acercándose con ritmo seguro, en el aire cálido del mediterráneo.
Dios sabe que te he soñado, desde el más remoto momento.
Es la certeza en la piel, que se respira una y otra vez,
¿es que acaso tu no me vez?
Es el asfixiante aire del mediterráneo.
Alguna vez nos cruzamos, pero apenas me percibiste.
Tampoco era para llamarte, no te conocía tanto,
y a decir verdad, no me apetecía.
Sabía de tus andadas, pero yo no era nadie en ese momento.
Ahora me buscas porque sabes que te he visto,
Que conozco tu rostro y tu sonrisa,
macabra mueca en el aire rojo del mediterráneo.
Puedo sentir la inquietante marca de tus manos esta noche,
aferradas al niño curioso que siempre te invocó,
con los pies llenos de ceniza, en el aire muerto del mediterráneo.
Y recuerdo, sin saber como, nuestro primer encuentro.
Frente a frente con el dolor de mil agujas en mis ojos,
haciendo eco en tu mirada vacía.
Y recuerdo, sin saber como, nuestro último encuentro.
Sin palabras y sin heridas, solo rastros del ruido blanco,
aquel que ambos añorábamos.
Puedo sentir la inquietante paz en tus labios esta noche,
robándome lo poco que queda en mi,
pero no tengo miedo,
Dios sabe que te he soñado, desde el mas remoto de los momentos.
Toda mi vida.

lunes, 20 de junio de 2011

Joyas que están por ahí: Orgía de guitarras

En 2009, Jeff Beck y Metallica ingresaron al salón de la fama del Rock and roll. Como parte de la diversión, algunos amigos subieron al escenario a tocar Train Kept A Rollin, una antigua pieza que en distintos momentos, ha sido versionada por ese mismo grupo de amigos. El resultado, como bien puede verse es simplemente brutal. En guitarras: Jeff Beck, Jimmy Page, Joe Perry, Kirk Hammett, Ronnie Wood y James Hetfield. En los bajos: Flea, Jason Newsted y Robert Trujillo. Lars Ulrich acompaña en la batería.

viernes, 17 de junio de 2011

El sonido del diablo


Nunca fui un metalero. Soy mas de la corriente ecléctica del rock and roll. Sin embargo, debo admitir que siempre me pareció curioso e interesante esa cultura del Heavy. El tipo con la melena, vestido de negro, a veces solitario, a veces en manada. Definitivamente es toda una cultura. Algunos la abandonan porque la ven como una etapa de rebeldía. Pero otros sencillamente son heavys para siempre. Es una forma de vida, una actitud que va más allá de la vestimenta y de la propia música. En días pasados pude ver uno de esos documentales que me encantan sobre los orígenes del rock, Metal: a Headbanger journey (traducido como Viaje de un metalero). Dirigido y narrado por Sam Dunn, un canadiense fanático del Heavy metal y a la vez antropólogo, el documental nos muestra los inicios y la evolución del sonido calificado por allá en los 70 como metal. Con interesantes entrevistas a músicos como Tony Iommi, Alice Cooper, Lemmy Kilmister, Bruce Dickinson, Ronnie James Dio, Rob Zombie y un montón de gente del ambiente. El trabajo de este canadiense nos ofrece una buena disección sobre las tendencias y los diferentes mitos que giran en torno al Metal. No sólo es interesante para comprender a cabalidad los distintos estilos que han surgido con el tiempo (Como el black-metal, que te hace sentir ridículamente viejo y fuera de sitio), sino que también permite empaparse un poco del proceso de “satanización” al que ha sido sometida esta música desde sus inicios.

Como el origen de esta estúpida etiqueta por ejemplo, que todos hemos visto alguna vez en las carátulas de los cd y que le debemos a la esposa del senador y casi presidente Al Gore, otrora cazadora de rockeros.
Una de las cosas que más llamó mi atención, y que desconocía por completo, es lo referente al característico sonido del rock metalero, catalogado como "el sonido del diablo". Esto no es más que la utilización de la nota Si Bemol o el llamado Tritono, como base del sonido del metal. Este "sonido" aparentemente fue introducido de manera accidental y fortuita por Tony Iommi en las canciones de Black Sabbath. Y es que este acorde en particular, había sido prohibido durante la edad media por la iglesia católica, pues se consideraba que representaba la clave para llamar al mismísimo Satán (entiéndase: el diablo, Belcebú, Lucifer, Mandinga, etc). Pero Iommi simplemente lo extrajo del jazz y el blues que escuchaba en su juventud, sin ninguna connotación simbólica ni mucho menos diabólica. Sólo le gustaba lo oscuro y macabro del sonido, pues inclusive confiesa que no tenía conocimientos musicales suficientes que le indicasen que diablos era un Si Bemol.

El documental está en youtube creo que de manera íntegra (aunque yo lo vi en otra parte), así que si lo quieren ver, pinchen el enlace de arriba en el título. Además, acá les dejo un interesante video donde se explica con mayor detalle esto del Diabolus in Musica. No me voy sin dejarles Iron Man, en su video original, enjoy!




sábado, 11 de junio de 2011

¿Que coño me vende la GAGA?

Por Eduardo Túa

Me obsesioné con los Soprano por allá en 2006. Creo que me vi la serie completa en un mes. Quedé totalmente prendado de los personajes y de la trama. Fue un viaje sensacional a esa New Jersey indust
rial que desconocía por completo. Con sus edificios bajos y sus descampados. Con un aroma un tanto rural, luchando por robarle la sombra a su hermana mayor. Al cabo de unos meses estaba a bordo de un vuelo a New York. Siempre me habían hablado maravillas de la ciudad, y por supuesto que es una maravilla, una de esas cosas que te dejan impresionado. Pero en el fondo, mi verdadero objetivo era conocer las calles por las que transitaba Tony Soprano, pasearme por el barrio de los muchachos, verlos a la distancia allá en el Satriale´s. Hacerme un corte de cabello y tener la suerte de coincidir con Paulie. Comprar cannolis a toda prisa en Ciccio´s y dejarme caer en la noche por el Bada Bing para conversar con Silvio un rato.

No pudo ser. Entr
e una cosa y la otra, no pude zafarme lo suficiente de los compromisos familiares y turísticos para escaparme al reino de Tony. Me tuve que conformar con caminar por las interminables calles de New York, que no es poca cosa. Que si Brooklin, Harlem, Manhattan, la quinta, la séptima, el Central Park, Bada Bing-Bada Bang. Que me dejé las piernas. El hecho es que un día me busqué una de esas cafeterías retro con barra que tanto me han gustado desde niño, con sillas giratorias y malteadas hechas a base de helado de vainilla o chocolate. Conseguí una muy particular en Manhattan, decorada totalmente con motivos del rock and roll de los años 50. El menú invitaba a saborear una inmensa variedad de pies, por lo que no podía decidirme. A mi lado, una chica devoraba sin compasión los últimos rastros de lo que parecía ser un pie de limón. Entre tímido y arriesgado le pregunté si estaba bueno o solo tenía mucha hambre, ella sonrió y me largó: It´s the best!. Bueno, pie de limón será me dije. Al cabo de un rato, la dueña del local llamó a la chica acaloradamente y le señaló la televisión que estaba encendida en un rincón del local. Le repetía una y otra vez : ¡mira Stef, eres tu! Yo levanté la mirada y solo alcancé a leer Lollapalooza 2007 como antetítulo de las imágenes. En el escenario estaba una chica idéntica a mi compañera de pie, pero con ropas más estrafalarias. Asumí que estaba en presencia de alguna artista estadounidense, pero su cara no me decía nada, nunca antes la había visto en mi vida. La señora la abrazó efusivamente y me espetó un empalagoso (como suelen hablar las norteamericanas) “It´s my baaaaby”. Le hice un gesto de felicitación y terminé de engullir mi pie de limón. Al día siguiente regresé a Barcelona.

Hace una semana, aporreando los botones del mando de la televisión, me detengo en el canal de Biografías. Hablaban del Lollapalooza de 2007 como primer gran evento de la artista del momento, Lady Gaga.
Las imágenes de la pantalla estaban almacenadas en algún recóndito lugar de mi mente. Y en ese momento salió de la boca del narrador: “...conocida en ese entonces por el nombre de Stefani...”. - Flashback - cuatro años atrás, New York, pie de limón, It´s my baaaaby. ¡Fuck!, era la Lady Gaga!! Me fui al internet y constaté que en los primeros años de su carrera utilizaba su verdadero nombre, Stefani (Germanotta). El hecho me causó gracia y me puso a pensar en cómo esa chica hasta cierto punto corriente y muy normalita, se había convertido en ese fenómeno mediático. Y uso fenómeno, queriendo decir Freak. Es que el otro día le miraba las tetas en unas de las tantas fotos que aparecen a diario y solo se me ocurría comerme un buen pedazo de carne.

No asocio a Lady Gaga con música. L
a asocio con extravagancia, con vestidos metálicos, pintura, colores chillones y unos buenos bistés. Por más que lo intento, no puedo recordar su rostro nunca. Es sólo una chica rodeada de parafernalia. Sus canciones no tienen nada que envidiarle al pop más resultón y comercial de las Aguilera, Spears, Cyrus y el resto de teenegers no tan teenegers que suenan todas igual. No se ustedes pero algo me huele mal cuando un cantante tiene que echar mano de tanta historia ajena a lo musical para destacar. La polémica va por delante, llevándose por medio lo que debería importar: la música. Pero claro, esto no es nuevo. Alguien ya lo ha hecho hace muchos años atrás, sólo que en otra época, con otros registros y en un mundo mas inocente.

Aunque Ma
donna tenía un je ne sais quoi. Tal vez eran los dientes separados que le dan un cierto atractivo a las mujeres. O su camaleonismo, que lo mismo un día era Marilyn y al otro una virgen vestida con encajes cyber-punk. La verdad no lo se, pero recuerdo que cuando era pequeño, Madonna estaba hasta en la sopa, era rebelde, provocativa y muy copiada. Nadie puede dudar que fue construida para ser un ídolo pop, pero se las arregló para salirse del carril y tomar el control de su carrera. Estaba un tanto loca, pero se fue forjando un nombre con el tiempo. A veces buena cantante, a veces buena bailarina, a veces buenas fotos, a veces buenas canciones. Surge en un tiempo en el que se necesitaban estas cosas, y ella llenó el vacío. Pero ¿qué aporta este personaje llamado Lady Gaga? ¿Polémica por que si? Es la fama por cojones, es morbo puro y duro. Supongo que si hubiese seguido siendo la chica de los pies que conocí alguna vez, aun estaría sentada en el restaurante de Manhattan. ¿es el secreto de los nuevos tiempos? ¿Nada de talento y dejarle el resto a un publicista sádico con algunos botes de pintura? Me estoy haciendo viejo, algunas cosas definitivamente ya no me divierten.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cuando el destino nos alcance

Rara vez los personajillos que traducen los títulos de la películas estadounidenses se escapan de hacer alguna chorrada. Son innumerables los errores y las barrabasadas que llegan a cometerse, por aquello de “facilitarle al público” el interés en determinada película. Como si fuésemos idiotas. Ciertamente es un negocio, y se cubren las espaldas, pero por favor..... Yo solo digo una cosa: que me traigan al tipo que le puso en España la Jungla de cristal a Die Hard de Bruce Willis. ¿Quién es el idiota ahora? ah?

Pero siempre, como en todo, hay excepciones. En 1973 se estrenó Soylent Green, película de ciencia ficción que planteaba una sociedad altamente controlada, jerarquizada y sumida en la escasez total de recursos naturales. Estaba protagonizada por Charlton Heston (Take Your Stinkin' Paws Off Me You Damn Dirty Ape!) y realmente la recuerdo un tanto perturbadora, un película obscura, si se quiere. El asunto es que el título de la película, que hacía referencia al principal alimento que se consumía en esta sociedad, el Soylent Green, fue traducido en España (porque en Latinoamérica se mantuvo el original) por Cuando el destino nos alcance. La verdad es que no es un título muy descriptivo, pues no nos dice nada del argumento en particular (como si La jungla de cristal verdad listillo?). Pero es una bella frase. Dice algo que no tiene sentido, pero que al mismo tiempo tiene algo de sentido. Una vez que se ha visto el film adquiere un matiz distinto, pues ya tenemos información. Pero si dejamos la frase sola, fuera de contexto, es simplemente un hermoso juego de palabras. Algo que siempre hemos pensado o que siempre nos hemos temido. Algo que algún día podría hacerse realidad, y ese día, sabremos que el destino ha llegado a nosotros.

Ahora, como se hace últimamente en los Simpson, es el momento de dar un giro en el argumento. Si bien empezamos hablando de Soylent Green, todo este rollo viene a colación pues hace unos días, viendo caricaturas con mis hijos, comenzaron a transmitir una en particular que me llamó la atención. Se llama Ni Hao, Kai-Lan. Va de una niña china que vive con su abuelo y es amiga de un pequeño tigre, un mono, un koala y una rinoceronte rosa. Hasta ahí todo normal. La cosa captó mi atención cuando pude observar que parte del sentido del programa es enseñar a los niños algunas palabras en chino, lo que me hizo gracia al principio. Sin embargo, al torcer la cabeza (porque mi cerebro trabaja así, torcido) comencé a pensar en la frase: “Cuando el destino nos alcance”, “Cuando el destino nos alcance”. Y todo tuvo sentido de una vez por todas. Es así, los chinos han llegado ya, ¡y nadie los va a detener!. El viejo chiste de que los chinos serían el alimento del futuro, ha dejado de tener gracia. Nosotros seremos su alimento. Están en todas partes. Ya no pertenecen al terreno exclusivo del supermercado del “chino”, o la tiendita del “todo a cien”. Ahora son dueños de las tiendas, bares, urbanizaciones, restaurantes de todo tipo de comida (porque hacen la tortilla de patata mejor que yo). Son dueños de bancos, de empresas, de la importación, de la exportación y de la economía mundial. Le prestan dinero a todo el mundo (y por mundo hablo de naciones), son dueños de la deuda externa de Estados Unidos y son el principal motor de crecimiento de toda la región latinoamericana. Definitivamente están caminando por todo el planeta.

Yo lo veo un poco estupefacto. Siempre fue un mito. Sabíamos que estaban allá en China. Al otro lado del hoyo que abríamos cuando cavábamos muy profundo en la tierra. Pero ahora caminan entre nosotros y pronto sobre nosotros. Occidente se atemorizaba del comunismo que se comía a los niños, pero los chinos entraron por la puerta del capitalismo más salvaje (el que tritura niños) sin siquiera pedir permiso. No lo digo de mal rollo, lo digo con la convicción del que sabe que esto ha cambiado. Están aquí, mirándote con los ojos entrejuntados y los dientes clavados en tu trasero. Pero ya es tarde para mi. Soy el loro viejo que no aprenderá chino. El problema es para los chiquillos que ya se pusieron en marcha. Que dicen Ni Hao como el que dice, “Gato”. Y es mi culpa, porque los alimento con la caja tonta (ensamblada en China, como es de esperar). Mi único legado a mis hijos será esta frase: “Cuando vayan al Mcdonald´s y vean en el menú el nuevo Soylent agridulce, simplemente corran, no pidan permiso, salgan huyendo inmediatamente.” Nos alcanzaron los chinos.

sábado, 14 de mayo de 2011

I´ll never hail again: Los chiflados de Franco

“Es idéntico a Curly cuando se hecha al suelo y gira gritando Woob Woob Woob”

¿Qué? ¿Quién es Curly?

Curly, el de los tres chiflados.

No se que es eso.

Los tres chiflados, Curly...Larry, Moe. Shemp....

¿.....? pero esos son cuatro.

Bueno si, Shem
p vino después cuando Curly enfermó. No conoces a los tres chiflados?
No.

The Three Stooges?

Los que tocaban con Iggy Pop?

No, jajajaja. Era un grupo de cómicos americano, como los Marx.

Ni idea tío.

Esta conversación se dio en realidad en Galilei, un pequeño bar ubicado en Argüelles, ba
rrio de Madrid. Mi amigo no tenía ni pajolera idea de quienes eran los tres chiflados. Me parecía increíble, pues no era un problema de edad (algo comprensible si hablas con un niño o un adolescente). Tampoco obedecía a su posible aislamiento en tierras apartadas de la civilización. Este tipo había vivido toda su vida en Madrid, con edad suficiente para conocer la televisión en Blanco y Negro (si niños, en algún tiempo la televisión se veía en dos colores) y una cultura cinematográfica promedio, tirando a buena. Rápidamente me percaté del problema. ¿Que podía haber pasado en España durante buena parte del siglo XX para que se desconociese a este trío de comediantes? Ah, Franco, -trompetas- “El Caudillo”.

Y es que seguramente el intelecto del dictador no soportaba el humor fácil y agresivo de los chiflados. Las cachetadas y tortas que cada dos por tres Moe le atizaba a Curly y a Larry por cualquier tontería. Las infinitas guerras de pasteles. Las torceduras de nariz con alicates y tijeras para el césped. Las muecas y sonidos que Curly dejaría para la posteridad.

Incluso, puede que la sensibilidad de Franco se haya visto afectada por los dotes culinarios que mostraban los Stooges. Quién no aprendió a hacer un buen consomé de pollo con estas imágenes (de lo más grande que he visto en mi vida). O a lavar la lechuga con jabón (cosa que me creí hasta cierto momento de mi vida). Bueno, puede que estemos exagerando. Seguramente que una dictadura no se fijaría en cosas tan triviales para prohibir el disfrute de este tipo de humor entre las masas. Pero si hay algo que seguramente habrá tenido que ver en la prohibición o censura de los chiflados en España, fue el rencor del Generalísimo por no ser parte de las parodias que los chiflados, al igual que muchos comediantes de la época, dedicaron a los dictadores europeos. Un episodio titulado I´ll never heil again (No se pierdan el mapa que hacen de Europa) mostraba a Moe como Hitler, a Curly como un simpático Mussolini y a Larry como un embajador cualquiera, y he ahí el problema. Franco habrá pronunciado cuando se enteró: “¿Pero donde estoy yo?, porque desaprovechan el personaje de Larry en un diplomático anónimo? ¡Si es que estos americanos, siempre despreciando a los españoles.!” Fue eso, que se los digo yo, que el hombre era muy orgulloso. O que le hubiera tocado Larry, el mas soso de los tres. Quien puede dudar de la llamada que Hitler debió pegarle a Benito para reírse un rato comentando el film.


-Eh, Beny, menudos trompazos que nos hemos dado, ah?


En fin. Que lo lamento por mi amigos españoles. Que no han tenido la suerte de criarse a golpazo limpio como el resto del mundo, con este humor salvaje y tonto que todavía produce carcajadas en este servidor. Los tres chiflados son parte de mi vida, de los sonidos que les enseño a mis hijos, de las risas que alguna vez le saqué a una damisela y de los permanentes recuerdos de mi niñez. No pruebo la sopa de almeja gracias a los Stooges, no llevo miel a los bosques por si me encuentro un oso conduciendo, nunca llamo al plomero si tiene dos hermanos y sin lugar a dudas, no dejaría a mi bebé en sus manos ni por un instante. Les he dejado una buena cantidad de enlaces con videos. Este último, como bien dice el título del mismo, resume en una secuencia la locura que estaba presente en las películas de los chiflados. Internet está lleno de material, aprovechen.

viernes, 6 de mayo de 2011

Mamá, quiero ser Dave Grolh

Yo quería ser bombero, pero ahora, cuando sea mayor, quiero ser Dave Grolh. Como se divierte este tipo. Quien podría pensar que el baterista de Nirvana llegaría tan lejos. Si, es cierto que nunca fue el típico mono con baquetas (definición de un batería por los hermanos Gallagher) y que tenia una considerable presencia en una banda liderada por ese monstruo de la música llamado Kurt Cobain, pero, joder como se divierte este tipo. Cuando apareció en 1995 con Foo Fighters, jamás pensé que llegaría a mantenerse tanto tiempo en la palestra. Imaginé que era el típico proyecto del tipo que aprovecha el momento de fama y a ver que “sacamos de esto”. Pero nos sorprendió revelándose como un gran músico, que no sólo tocaba los tres instrumentos básicos del rock, sino que componía un material cada vez más sólido. Esto no lo digo como alguien que escucha o aprecia a Foo Fighters, lo digo como testigo del crecimiento de Dave Grolh en la propia industria. Ha colaborado con Nine Inch Nails, con Garbage, Slash, Lemy (Motörhead), Jimmy Page y John Paul Jones, con lo que queda de Queen (jejeje), fue padrino de Queens of the stone age y forma super grupos con algunos de ellos (Provot y Them Crooked Vultures). Ha pasado de ser el tipo que toca la batería en Nirvana a tener un nombre propio, con varios éxitos mundiales, y por si fuera poco, a llenar el Wembley Stadium en 2008! No digo más, videen esta joya, orgullo para Grolh y su pequeño mono con baquetas Taylor Hawkings (que también canta el muy jodio!). Como se divierte este tipo, ¿lo había dicho ya?


martes, 3 de mayo de 2011

Mi vida en Zombie

La verdad es que no me atrae mucho el rollo de los zombies. Siempre me han parecido un poco así (gesto despectivo). Pero debo reconocer que existe hoy en día toda una cultura que gira y profundiza en la temática, y que de vez en cuando, encontramos cosas interesantes y divertidas. Hace poco terminé de jugar un gran videojuego, Red Dead Redemption “undead nightmare”, una expansión del juego original que plantea un mundo de zombies.

Es un juego con mucho humor y con un gran guión, pero sobre todo con gran capacidad para abrumar. Todo el tiempo te la pasas acojonado de que te salgan los dichosos zombies a comerte la pierna, porque son de los zombies jodidos, de los rápidos, como en 28 días. Esto viene a cuento, porque jugando, algo me hizo click. Coño, ¿y si esto fuese verdad? Si fuese atacado por una horda de zombies, ¿que haría? ¿Me armaría hasta los dientes como mi personaje de videojuego y destrozaría cabezas de zombies a granel? ¿O sucumbiría como un idiota viendo saltar por el aire mi sangre y mis entrañas, mientras mis patéticos gritos acallan el dolor de convertirme en un no muerto? Seguramente lo último, porque en mi mente se recreó la idea por un segundo y sólo pude verme estupefacto, maravillado de lo que estaba viendo, en lo alto de una colina, sucumbiendo como un cordero idiota, viendo saltar por el aire mi sangre y mis entrañas, mientras mis patéticos gritos acallaban el dolor por convertirme en un no muerto. Es gracioso, pero de verdad creo que si alguna vez se produjese una plaga de zombies, me quedaría paralizado viendo como algo mítico, algo que ha estado presente en la cultura popular durante mucho tiempo, se convierte en algo real de una vez por todas. Gritaría: ¡coño que arrecho! Y caería en el acto victima de los zombies. También he pensado lo mismo con hombres lobo, (que a veces veo saltar por los tejados de los edificios contiguos) pero esa es otra historia.
El humorista español Berto Romero (a mi entender el mejor colaborador que ha tenido Buenafuente) ha sacado recientemente una serie llamada Zombis. Es una puta genialidad. No son más que reflexiones e ideas sobre un mundo plagado por los zombies, un mundo apocalíptico, pero en clave de humor. No les digo más, los invito a ver el primer capitulo, que resulta ser un monólogo que realizó durante el festival de cine fantástico de Sitges. A partir de éste, comenzó a producir pequeños episodios donde narra su historia y la de un amigo mientras están encerrados en un edificio rodeados de zombies. Si les interesa, el resto de la serie está disponible en youtube, lo pueden encontrar a partir del primer episodio.

lunes, 18 de abril de 2011

Ar yu fuul, Uait boy?

Hace muchos años, un domingo cualquiera en la tarde, de esos pesados, con somnolencia y carreras de caballo incluidas, echaron en la tele una película llamada Encrucijada (Crossroad). El protagonista era Ralph Macchio, si, el Karate kid, que aparentaba como quince años y ya contaba con cuarenta tacos. La cosa iba sobre un aspirante a guitarrista que se topa con un viejo bluesman y le suplica durante buena parte de la película que le enseñe a tocar con alma de negro. - Ar yu fuul, Uait boy? – El asunto se pone místico, pues se mezclan leyendas del sur de los Estados Unidos, con magia negra y música blues. Para hacer corto el cuento, la película termina con un duelo de guitarras entre nuestro Daniel-“blue man”- San y nada menos que Steve Vai interpretando a un joven que ha vendido el alma al viejo Satán (para poder tocar como Steve Vai). Hace un par de días me topé por casualidad con una referencia a la película, y buscando tonterías me encontré con el video del duelo y algo más. El video que les dejo es un final alternativo de la película que me ha hecho reír un montón. Si no conocen el film tal vez les importe tres cuernos, pero si estás familiarizado con el humor inglés y tienes por lo menos más de 30 tacos (además de ser un poco idiota como yo) lo agradecerás.

viernes, 15 de abril de 2011

Joyas que hay por ahí: Zapato 3

Joyas. Verdaderas joyas que a veces brotan en Internet. La canción que tenemos a continuación es la primera versión de Donde Estás, tema de Zapato 3 que aparece publicado en el álbum Separación de 1993 (pincha el enlace si quieres oir la versión con interpretación de Carlos Segura). Como explica Fernando Batoni al inicio, esta es una versión de 1984 que cuenta con la voz de Javier Avellaneda, fundador, guitarrista y cantante original del grupo. Es una versión bastante distante de la que se conoce en 1993, sin embargo tiene un ambiente muy de los 80 que le imprime una atmósfera muy interesante. La voz de Avellaneda, conocido como “Vieja”, es bastante particular, tal vez no tiene la afinación de Segura, pero había algo de personalidad ahí. Los que posean Amor, Furia y Languidez (1989) sabrán a lo que me refiero. Disfruten.

sábado, 9 de abril de 2011

La primera vez: Star Wars

Desde hace bastante tiempo una amiga me pide con insistencia que le “suministre” la saga completa de Star Wars. No he tenido tiempo, nunca me acuerdo, soy escoria humana, escoja usted mi excusa, pero la vera verdad es que hace más de un año que me lo ha solicitado y yo sin cumplir. Como la petición viene directamente de su pequeño hijo, que desde hace tiempo insiste en adentrarse en el universo de Lucas, mi amiga no tuvo opción y recurrió a otras fuentes para hacerse con las películas.



Lo interesante viene cuando me entero de cómo están viendo las películas: en el orden de los títulos (cronológicamente) y no en el orden original de producción de los filmes. ¿Qué puede pensar uno de esto? Bueno, la verdad es que era la primera vez que me planteaba este dilema, pues nunca antes había pensado en cómo introducir a alguien en estas películas, pues forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Si bien no fui a ver Star Wars en el cine, pues apenas tenía un año, si pude asistir desde El imperio contraataca en adelante. Todos mis amigos, unos años más adelante o atrás, crecieron dentro del fenómeno de Star Wars y la mayoría al igual que yo, sencillamente lo adoran. Pero explicarle a alguien de ocho o nueve años, que Anakin, ese niño rubio sabelotodo y un poco cansino, se convertirá en Darth Vader (uno de los mayores villanos de la historia del cine)  no tiene ningún sentido para mi. 

Primero te cagabas en los pantalones (si veías la película como debe ser, en el cine y con audio original) y luego, después de muchos años te tragabas la historia de que el niñato era hijo de la fuerza, el elegido para salvar la galaxia y el padre de Luke. Darth Vader es un villano que hasta el último momento no se redime. Es malo de cojones, puede matar con el pensamiento y sin máscara es mas feo por detrás que por delante. Pero en las nuevas entregas nos venden a un pésimo actor (Hayden Christensen) que no llena ni con goma espuma el traje negro de Darth Vader y que durante las dos películas en las que interviene no convence jamás de poder convertirse en el mítico villano.

Lo que me resultó mas irónico de la historia de mi amiga fue enterarme de que el niño estaba totalmente ilusionado con Anakin, pues se identificaba con él y su cruzada por convertirse en el Jedi mas poderoso de la galaxia. Que pasará cuando se entere de que se convierte en Darth Vader? se preguntaba mi amiga, se va a derrumbar....Ese no fue un problema para mi generación, nosotros teníamos a Han Solo, a Luke e incluso a Chewbacca, pero los niños de hoy tienen al puñetero Anakin... En fin, que parecen dos cosas muy distintas, dos planteamientos totalmente distintos si se parte del modo equivocado en esta cuestión. Da para mucho una discusión de Star Wars, y que no se me malinterprete, pues adoro la saga, pero no nos pongamos en plan de revisores, pues el señor Lucas sale mal parado a fin de cuentas. Para el futuro, el día en que decida presentar a mi hijo todo el rollo galáctico, se quedará sentado en su silla viendo la versión original.

-Que si hijo que es la número cuatro y cállate que ya empezó- A llorar cuando salga el malo, a reírse con los gruñidos de Chewie y a sentir cosas raras por Leia, aunque n
o entienda de que va la cosa. Ya tendrá tiempo para los pod-racers y las tonterías del Jar-Jar binks de los cojones.

Esto de acá me produjo mucha vergüenza en el cine cuando lo vi por primera vez. Ese grito podría haber sido más patético? Ese no es mi Darth, gritando por una princesita, no hell, no.

viernes, 8 de abril de 2011

Joyas que hay por ahí: Nirvana

Jesus doesn't want me for a sunbeam es una canción original del grupo escocés The Vaselines. Fue interpretada en el unplugged de Nirvana en New York en 1994. Aca está una versión con instrumentación eléctrica en el teatro Paramount (1991) que nunca había visto. Disfruten y gracias al pavo que lo subio en youtube.


jueves, 31 de marzo de 2011

El plugged de Soda Stereo

En 1996, cuando no teníamos los realities shows metidos por el culo y los unplugged estaban de moda, Soda Stereo lanzó Confort y Música para Volar, un concierto con su respectivo disco patrocinado por MTV (si, aquella cadena de televisión que transmitía videos sin parar y que hoy es de lo más espantoso que te puedes encontrar). La particularidad del concierto es que Soda Stereo decidió no seguir la tendencia de tocar desenchufados, optaron por ofrecer un repertorio de éxitos con nuevos arreglos con instrumentos eléctricos. En su momento, el concierto fue editado en formato de cd, aunque un tiraje limitado contenía material multimedia. En los años recientes (2007) salió al mercado una edición re-masterizada con algunos temas que no fueron incluidos en la primera edición. También cuenta con un DVD de todo el concierto, incluyendo material que no fue difundido por allá en los noventa. Aquí les dejo cuatro videos del concierto que se incluyen como material nuevo en el DVD: Cuando pase el temblor, Zoom, Terapia de amor intensiva y Génesis (cover del la vieja leyenda del rock argentino Vox Dei, y que contiene uno de los mejores solos de Cerati). Que disfruten. Fuerza Cerati!