
Nunca fui un metalero. Soy mas de la corriente ecléctica del rock and roll. Sin embargo, debo admitir que siempre me pareció curioso e interesante esa cultura del Heavy. El tipo con la melena, vestido de negro, a veces solitario, a veces en manada. Definitivamente es toda una cultura. Algunos la abandonan porque la ven como una etapa de rebeldía. Pero otros sencillamente son heavys para siempre. Es una forma de vida, una actitud que va más allá de la vestimenta y de la propia música. En días pasados pude ver uno de esos documentales que me encantan sobre los orígenes del rock, Metal: a Headbanger journey (traducido como Viaje de un metalero). Dirigido y narrado por Sam Dunn, un canadiense fanático del Heavy metal y a la vez antropólogo, el documental nos muestra los inicios y la evolución del sonido calificado por allá en los 70 como metal. Con interesantes entrevistas a músicos como Tony Iommi, Alice Cooper, Lemmy Kilmister, Bruce Dickinson, Ronnie James Dio, Rob Zombie y un montón de gente del ambiente. El trabajo de este canadiense nos ofrece una buena disección sobre las tendencias y los diferentes mitos que giran en torno al Metal. No sólo es interesante para comprender a cabalidad los distintos estilos que han surgido con el tiempo (Como el black-metal, que te hace sentir ridículamente viejo y fuera de sitio), sino que también permite empaparse un poco del proceso de “satanización” al que ha sido sometida esta música desde sus inicios.
Como el origen de esta estúpida etiqueta por ejemplo, que todos hemos visto alguna vez en las carátulas de los cd y que le debemos a la esposa del senador y casi presidente Al Gore, otrora cazadora de rockeros.
Una de las cosas que más llamó mi atención, y que desconocía por completo, es lo referente al característico sonido del rock metalero, catalogado como "el sonido del diablo". Esto no es más que la utilización de la nota Si Bemol o el llamado Tritono, como base del sonido del metal. Este "sonido" aparentemente fue introducido de manera accidental y fortuita por Tony Iommi en las canciones de Black Sabbath. Y es que este acorde en particular, había sido prohibido durante la edad media por la iglesia católica, pues se consideraba que representaba la clave para llamar al mismísimo Satán (entiéndase: el diablo, Belcebú, Lucifer, Mandinga, etc). Pero Iommi simplemente lo extrajo del jazz y el blues que escuchaba en su juventud, sin ninguna connotación simbólica ni mucho menos diabólica. Sólo le gustaba lo oscuro y macabro del sonido, pues inclusive confiesa que no tenía conocimientos musicales suficientes que le indicasen que diablos era un Si Bemol.El documental está en youtube creo que de manera íntegra (aunque yo lo vi en otra parte), así que si lo quieren ver, pinchen el enlace de arriba en el título. Además, acá les dejo un interesante video donde se explica con mayor detalle esto del Diabolus in Musica. No me voy sin dejarles Iron Man, en su video original, enjoy!
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