jueves, 22 de enero de 2009

Shake it baby, shake it

He regresado de mis vacaciones. Tuve la suerte de viajar a Venezuela a visitar a mi familia y a mis amigos, y como no, de ir a alguno que otro juego de béisbol. También aproveché la oportunidad para recoger algunos libros y objetos que tenía esparcidos en mi antigua casa. Me llevé una grata sorpresa al encontrar por casualidad algunos de mis viejos discos. Y digo discos de verdad, de los de vinilo, grandes, rayados y llenos de polvo. Se asomaron piezas infantiles de Morella Muñoz y Serena Guayanesa, alguna extraña obra del grupo español Parchis, y por supuesto, un disco de Popy (“Como me pica la nariz” para ser mas exactos). Aparecieron mis primeros discos de Soda Stereo, de Desorden público, de The Police, y en el fondo del armario, casi escondidos, mis discos de The Beatles.

Los tomé con mucha ilusión. Tenía por lo menos diez años sin apreciar las fotografías que tanto deslumbramiento me hacían de pequeño. Dos discos que marcaron mi infancia, y que me han llevado a ser el melómano particular que soy: “Help” y “The Beatles at the Hollywood Bowl”. El primero correspondía a la versión estadounidense del disco que contenía algunas piezas instrumentales que aparecían en la película (Help! de 1965). Pero el segundo, ese es un disco fundamental en mi vida. The Beatles at the Hollywood Bowl fue el primer disco que compré en mi vida. No el que me compraron, sino el que yo mandé a comprar. Contaba con seis años y poco más de ocho bolívares.

La discotienda Galana, ubicada en Chacao al lado de la estación del metro, era el centro de acopio musical de la familia. Tengo otros cuentos de esta discotienda, pero ya será en otra oportunidad. No se cómo ni porque razón me empeciné en adquirir un disco de los Beatles. Supongo que la televisión (mi mejor amigo de infancia) tuvo algo que ver. El hecho es que fui con mi hermano mayor a la discotienda y elegí la portada que más me gustó.

The Beatles at the Hollywood Bowl resultó ser un disco en directo. Se podía escuchar desde el inicio los voceríos y gritos de las miles de chicas reunidas en el recinto. Sin embargo, desde los primeros acordes que surgieron, mi cabeza estalló. Twist and Shout sonaba y las chicas gritaban mas que Lennon entonando las cortas frases de la canción। Era simple, armónico y totalmente novedoso। Ya se que era una grabación de más de 20 años, pero para un niño de seis, representaba todo un mundo nuevo.
Todas las canciones que componen el disco eran rápidas y pegajosas: She's a Woman, Dizzy Miss Lizzy, Ticket to Ride, She Loves You,Can't Buy Me Love, Roll Over Beethoven, A Hard Day's Night, Help!, All My Loving y Long Tall Sally. Algunas, como Long Tall Sally o Roll Over Beethoven eran viejos éxitos de little Richard y Chuck Berry, pero el resto ya formaba parte del cancionero original de Lennon y McCarty.

A los seis años había descubierto oro, y por primera vez en mi vida, tuve esa sensación extraña que sólo la ofrecen los grandes artistas y las grandes obras musicales: el éxtasis de la alegría, de la euforia. No podía dejar de escuchar el disco, de mirarlo, y de recrearme con las fotografías que ofrecía en su interior. Pasaba horas figurándome como habría sido la vida de estos tipos. Sin youtube, sin Internet, sólo con mi imaginación.

Durante un tiempo, me limité a escuchar la música de los Beatles de su primera época. El resto de sus discos me parecían complicados, y algo extraños. Ni siquiera me convencían los extraños atuendos que vestían en sus portadas. No me convencía para nada su cambio radical. Las barbas y las melenas que comenzaron a aparecer en 1966-67 no me cuadraban con los simpáticos tipos que en muy poco tiempo me habían cautivado. Era feliz con sus primeras obras: Beatles for sale, Help!, A Hard Day's Night, e inclusive algo de Rubber Soul. Pero con el pasar de los años comprendí mejor su música. Comprendí el tremendo abismo que existía entre sus primeros discos y la etapa que se inicia con el disco Revolver y comprendí la trascendencia de los Beatles en el siglo XX, en la música, y en la cultura contemporánea.

Hace poco me topé con una página Web muy interesante, The Spanish Beatles Page, un portal perteneciente a Enrique Cabreras que contiene mucha e interesante información sobre el grupo de Liverpool. Es una delicia, e invito a cualquiera a que se tome un tiempo con alguno de los discos y lea. Tiene información de cada disco, de cada grabación y de cada canción que hará muy interesante la visita. Esta página ofrece la posibilidad de adentrarse en el cerebro y en el corazón de los músicos durante el proceso creativo. Me ha permitido hacer una reinterpretación de cada canción. Me ha permitido comprender con más profundidad la utilización de los instrumentos y de las técnicas revolucionarias que utilizaban los Beatles en sus obras. Simplemente acudan con un disco o con todos bajo el brazo y disfruten. Si ya son conocedores del trabajo de estos grandes señores, les aseguro que igual la van a pasar bien. Pero si aun permanecen tangentes a este caudal de genialidad que se gestó en la Inglaterra de los sesenta, saldrán a comprar algún disco, se los aseguro.