miércoles, 14 de diciembre de 2011

A girl like you

A veces, en el día a día, pasan pequeñas cosas muy molestas para nuestro cerebro. Una de las peores y más recurrentes es ese momento de desesperación que te entra cuando comes palomitas de maíz y la pequeña cáscara que recubre el grano, esa de color marrón  casi transparente, se queda atrapada entre tus dientes. No hay hilo dental o cepillo que valga. Solo los constantes lenguatazos que le propines durante todo el día harán que se digne a salir de su escondite. Te repites una y otra vez, palomitas, nunca más. Pero siempre terminas cayendo en el mismo error. ¿Pero como sería intentar pegar lenguatazos a tu cerebro? ¿Que pasa cuando la cáscara se convierte en una idea, o en un recuerdo? ¿Como te sacas de la cabeza un sonido, una melodía recurrente? Precisamente eso me pasó hace como un año, cuando paseaba tranquilamente por un centro comercial y comenzó a sonar el sistema de audio. Estaban colocando buena música, blues y soul, Cream, Jefferson Airplane, Peter Gabriel y de repente se dieron un salto hacia los 90. Algo de Radiohead, Todies (que gran canción esta), Stone Temple Pilots y de repente sonó: Esa canción que has escuchado muchas veces, que recuerdas que te gustaba, pero que por alguna razón dejaste de escuchar y no recuerdas ni el nombre ni la letra. Al principio, cuando se incrustó en mi cabeza, la recibí con un hilo de felicidad. Me trajo muy buenos recuerdos de mis años universitarios, de las farras y del trabajo “extra académico”.  Pero al cabo de unas horas, permanecía ahí, sonando una y otra vez sin querer desaparecer. Tres elementos de la canción estaban grabados a fuego en mi mente, una guitarra distorsionada que caracteriza el sonido de la canción, imágenes centellantes del videoclip en las que se aprecia a un tipo de mediana edad de voz grave, y una verdadera rareza en la música rock, el sonido de un xilófono que marcaba un sutil acompañamiento.

 Como una semana después regresé al mismo centro comercial y ahí estaba otra vez. Un mes más tarde, y ahí seguía. El tipo que colocaba la música definitivamente se había ido de vacaciones. Siempre la misma pista. Y mi cabeza, siempre en la misma nebulosa. En un arranque de espontaneidad, me acerqué al puesto de información -ese que nunca sirve para nada en los centros comerciales- y les espeté a una preciosa muchacha mi duda. La chica me miraba con una mezcla de perplejidad y risa. Mi petición no era la habitual solicitud de información.  No preguntaba por tiendas o por el clásico: “me puedes indicar ¿donde están los servicios?” Ahora que lo pienso, francamente era una pregunta estúpida. Pero es que ya estaba un poco desesperado. Se cumplían mas o menos dos meses desde la primera vez que me surgió la duda. Y cada vez que pisaba el mismo centro comercial ahí estaba otra vez: ¿Cómo se llama la condenada canción que está sonando en los parlantes?

Busqué en internet, en interminables listas de éxitos de los 90´, en youtube, pregunté a mis amigos e incluso llegué a grabar una melodía tarareando para enviársela a un amigo y que me ayudase a identificar la canción. Nada. Lenguatazos a un cerebro atormentado. Nunca me había pasado algo así. El tiempo transcurrió y mi pequeña obsesión se desvaneció. Y un día, aburrido, viendo la pequeña caja negra, sin nada mejor que hacer que darle al botón una y otra vez, apareció el xilófono, la guitarra y la puñetera canción. No me anima el tener que admitir que formaba parte de la banda sonora de ese engendro de película llamado “Los Angeles de Charlie”, pero para mis intereses me importaba un pito. Me fui a internet y ahí estaba, Edwyn Collins, A girl like you:


 
Después de escuchar el tema unas diez veces y saciar de manera definitiva mi expectativa de un año, llegó la inevitable pregunta: ¿que había pasado con este artista?, porque había desaparecido del panorama musical tan drásticamente? Era acaso uno de esos artistas de solo un éxito?. Si y no. Efectivamente éste tema es su canción más conocida, es de 1994 y pertenece al álbum Gorgeous George. Sin embargo, buscando por ahí me enteré de que Collins sufrió un derrame cerebral en 2005 que tristemente lo ha mantenido lejos del trabajo musical. Se ha recuperado paulatinamente y ha reaparecido en algunos eventos como el festival de Glastonbury de 2008. Aun mantiene su excelente voz, pero por desgracia no recupera las habilidades para tocar esa endiablada guitarra que suena en el tema que tanto me atormentó (pero que disfruto cada vez que recurro a mi excelente memoria, jejeje). Ojalá el tiempo le ayude a recuperarse por completo. De verdad.