Hace exactamente un mes fui el padrino de una boda. Fue mi primera vez. El asunto es que no fue una boda común. No. Definitivamente. Me encontraba yo en una de esas raras ocasiones en las que estás ante un hecho curioso, paradójico, poco común. Revolucionario. Progresista, reivindicador del nuevo ser humano. Me encontraba ante un hecho muy antiguo y muy novedoso a la vez. Traspasé las puertas del siglo XXI, y me dije al hacerlo: ¡Coño, como ha cambiado la humanidad en tan poco tiempo.! Era el padrino de una boda sin novia; con amigos, padres, jueces, y niños incluidos. Había hasta anillos. Pero no había vestido blanco. Era una boda Gay.
¿A cuenta de qué me permito comentar este episodio de mi vida en un blog dedicado a la música?. Bueno, realmente porque me da la gana. Sin embargo, el motivo principal es que durante la ceremonia del matrimonio civil de mis dos amigos, mi cabeza no dejó de repetir una y otra vez la melodía inicial de una canción muy especial para mi: Faith, de George Michael.
Ahí va, ya van a pensar que dos mas dos son cuatro, Boda Gay = George Michael no?. Bueno, si, pero no. Un argumento en defensa del sentido musical, es que la introducción de la canción es básicamente un órgano de iglesia. Y como me encontraba yo en un acto parecido a lo que usualmente (y por lo único que últimamente voy a una Iglesia) se suele realizar en estos recintos, supongo que fue inevitable la asociación. No obstante, admito que la asociación básica y primitiva tiene mayor fuerza y sentido en este artículo. Mi relación, comprensión y aceptación del mundo y del imaginario gay, están fuertemente ligados a la música y a la amistad que me une con uno de los protagonistas del susodicho evento.

Por allá en 1987, George Michael editó su primer larga duración como solista, Faith. Un disco que se aleja tremendamente de los éxitos y andanzas de Michael en su anterior y conocida etapa de Wham! (es que hasta el signo de exclamación es gay, jejeje). Faith es un album sólido y homogéneo, compuesto e interpretado casi en su totalidad por un George Michael que ya no sólo es cantante, sino que se deviene en músico. Si bien mantiene en alto una concepción pop y juvenil, trasciende lo facilón y comercial de la etapa de Wham!. Además, George Michael ya no se presenta con pequeños shorts y ropas ligeras, ahora tiene la imagen del tipo rudo por el que las niñas deliran. Es un cambio significativo en el artista.

Debo admitir que desde ese primer disco como solista, adoré la música de George Michael. Que mis prejuicios contra los gays estaban en su máxima etapa? si, es cierto, que adolescente venezolano no los tiene. “Pero ahora el tipo parece un machito”, “a lo mejor no es maricón después de todo” Esas, supongo que eran las frases que me auto recetaba para justificar como yo, un tipo “normal” escuchaba al Georgie sospechzón de mariposón. Con su segundo disco, Listen Without Prejudice, se afianzó en mis gustos. Michael no sólo seguía componiendo hits radiales, sino que demostraba bastante calidad en sus canciones. Temas como Mother's Pride o They Won't Go When I Go no sólo poseen una hermosa prosa, sino que son tremendamente poderosos en lo musical. Adicionalmente, la interpretación que realizó de Somebody to love en el concierto en homenaje a Freddy Mercury en Wimbley en 1991, dejando atónitos a los propios miembros de Queen, le hizo ganarse mis respetos como cantante. Así, mientras escuchaba los inicios del grunge por un lado, George Michael se mantenía en mi Walkman.
Con el paso del tiempo, y sin adentrarnos en los problemas legales que tuvo con su disquera, George Michael publicaría Older, un disco que combinaba muy bien las nuevas tendencias electrónicas y los instrumentos más clásicos. Un cambio de look más acorde con los tiempos y con la edad se hizo presente, y en fin, la evolución del artista seguía su curso. Sin embargo, en 1998, estalló el escándalo: oohhh, George Michael es sorprendido en un baño público por un policía en actos lascivos. George Michael se declara y sale del closet. Este mundo tan conservador, tan hipócrita del que somos parte se impresiona, se sorprende, y el propio Michael en una entrevista se rie del asunto: “como no se dieron cuenta con aquellos pequeños shorts que utilizaba en mi etapa con Wham!” jejeje, como no se dieron cuenta.... El asunto para mi ya estaba zanjado, que fuera lo que fuera ya me daba igual. Mi respeto musical lo tenía, y afortunadamente, con el pasar de los años, mi criterio para juzgar a las personas había dado un vuelco total. Eso que llaman madurez había hecho acto de presencia.
George Michael continuó su carrera. Con altibajos, como cualquiera, pero siguió siendo una estrella. Se burló un poco del mundo conservador, e inclusive, de su propia timidez e inocencia para salir del closet. Continuó haciendo discos, duetos y conciertos. Por razones de tiempo ya no lo escucho tanto, pero de vez en cuando, acudo a sus discos. Y ese día en la boda volvió a mi cabeza. No es acaso eso lo fundamental de la música: que hace acto de presencia cuando quieres y donde sea? cuando la necesitas?. Ese día, en el juzgado, George Michael me hi
zo reflexionar: “Estoy en una boda Gay, es la boda de uno de mis mejores amigos, uno que conozco desde hace 28 años y que resultó ser miembro de esta extraña raza. (Si, sigue siendo un misterio par mi, no lo voy a negar.) Sin embargo, acá estoy, de padrino, un otrora discriminador e intolerante que creció. ¡Coño, como ha cambiado la humanidad en tan poco tiempo.! ¡Como he cambiado yo!
La boda duró sólo 10 minutos, pero sirvió para llevarme a pensar estas líneas que comparto. Somos seres bastante curiosos, que tenemos la capacidad de cambiar y de mejorar algunas veces. Tanta lucha y tanto sufrimiento que han tenido que dar algunos en la vida, a veces tiene su recompensa. Algún día viviremos sin prejuicios, sin remordimientos y sin culpas, solo hay que seguir a George, es tal y como dice la canción: solo hay que tener fé (eso si, yo me quedo con la chica del video)
¿A cuenta de qué me permito comentar este episodio de mi vida en un blog dedicado a la música?. Bueno, realmente porque me da la gana. Sin embargo, el motivo principal es que durante la ceremonia del matrimonio civil de mis dos amigos, mi cabeza no dejó de repetir una y otra vez la melodía inicial de una canción muy especial para mi: Faith, de George Michael.
Ahí va, ya van a pensar que dos mas dos son cuatro, Boda Gay = George Michael no?. Bueno, si, pero no. Un argumento en defensa del sentido musical, es que la introducción de la canción es básicamente un órgano de iglesia. Y como me encontraba yo en un acto parecido a lo que usualmente (y por lo único que últimamente voy a una Iglesia) se suele realizar en estos recintos, supongo que fue inevitable la asociación. No obstante, admito que la asociación básica y primitiva tiene mayor fuerza y sentido en este artículo. Mi relación, comprensión y aceptación del mundo y del imaginario gay, están fuertemente ligados a la música y a la amistad que me une con uno de los protagonistas del susodicho evento.

Por allá en 1987, George Michael editó su primer larga duración como solista, Faith. Un disco que se aleja tremendamente de los éxitos y andanzas de Michael en su anterior y conocida etapa de Wham! (es que hasta el signo de exclamación es gay, jejeje). Faith es un album sólido y homogéneo, compuesto e interpretado casi en su totalidad por un George Michael que ya no sólo es cantante, sino que se deviene en músico. Si bien mantiene en alto una concepción pop y juvenil, trasciende lo facilón y comercial de la etapa de Wham!. Además, George Michael ya no se presenta con pequeños shorts y ropas ligeras, ahora tiene la imagen del tipo rudo por el que las niñas deliran. Es un cambio significativo en el artista.

Debo admitir que desde ese primer disco como solista, adoré la música de George Michael. Que mis prejuicios contra los gays estaban en su máxima etapa? si, es cierto, que adolescente venezolano no los tiene. “Pero ahora el tipo parece un machito”, “a lo mejor no es maricón después de todo” Esas, supongo que eran las frases que me auto recetaba para justificar como yo, un tipo “normal” escuchaba al Georgie sospechzón de mariposón. Con su segundo disco, Listen Without Prejudice, se afianzó en mis gustos. Michael no sólo seguía componiendo hits radiales, sino que demostraba bastante calidad en sus canciones. Temas como Mother's Pride o They Won't Go When I Go no sólo poseen una hermosa prosa, sino que son tremendamente poderosos en lo musical. Adicionalmente, la interpretación que realizó de Somebody to love en el concierto en homenaje a Freddy Mercury en Wimbley en 1991, dejando atónitos a los propios miembros de Queen, le hizo ganarse mis respetos como cantante. Así, mientras escuchaba los inicios del grunge por un lado, George Michael se mantenía en mi Walkman.
Con el paso del tiempo, y sin adentrarnos en los problemas legales que tuvo con su disquera, George Michael publicaría Older, un disco que combinaba muy bien las nuevas tendencias electrónicas y los instrumentos más clásicos. Un cambio de look más acorde con los tiempos y con la edad se hizo presente, y en fin, la evolución del artista seguía su curso. Sin embargo, en 1998, estalló el escándalo: oohhh, George Michael es sorprendido en un baño público por un policía en actos lascivos. George Michael se declara y sale del closet. Este mundo tan conservador, tan hipócrita del que somos parte se impresiona, se sorprende, y el propio Michael en una entrevista se rie del asunto: “como no se dieron cuenta con aquellos pequeños shorts que utilizaba en mi etapa con Wham!” jejeje, como no se dieron cuenta.... El asunto para mi ya estaba zanjado, que fuera lo que fuera ya me daba igual. Mi respeto musical lo tenía, y afortunadamente, con el pasar de los años, mi criterio para juzgar a las personas había dado un vuelco total. Eso que llaman madurez había hecho acto de presencia.
George Michael continuó su carrera. Con altibajos, como cualquiera, pero siguió siendo una estrella. Se burló un poco del mundo conservador, e inclusive, de su propia timidez e inocencia para salir del closet. Continuó haciendo discos, duetos y conciertos. Por razones de tiempo ya no lo escucho tanto, pero de vez en cuando, acudo a sus discos. Y ese día en la boda volvió a mi cabeza. No es acaso eso lo fundamental de la música: que hace acto de presencia cuando quieres y donde sea? cuando la necesitas?. Ese día, en el juzgado, George Michael me hi
zo reflexionar: “Estoy en una boda Gay, es la boda de uno de mis mejores amigos, uno que conozco desde hace 28 años y que resultó ser miembro de esta extraña raza. (Si, sigue siendo un misterio par mi, no lo voy a negar.) Sin embargo, acá estoy, de padrino, un otrora discriminador e intolerante que creció. ¡Coño, como ha cambiado la humanidad en tan poco tiempo.! ¡Como he cambiado yo!La boda duró sólo 10 minutos, pero sirvió para llevarme a pensar estas líneas que comparto. Somos seres bastante curiosos, que tenemos la capacidad de cambiar y de mejorar algunas veces. Tanta lucha y tanto sufrimiento que han tenido que dar algunos en la vida, a veces tiene su recompensa. Algún día viviremos sin prejuicios, sin remordimientos y sin culpas, solo hay que seguir a George, es tal y como dice la canción: solo hay que tener fé (eso si, yo me quedo con la chica del video)