Los Tres, uno de los mejores grupos de rock en Latinoamerica. Se ven en el espejo con Café Tacuba pues ambas agrupaciones utilizan con maestría la fusión del folklore y los ritmos populares con sonidos de la vertiente anglo. En Los Tres encontramos blues, rockabilly, jazz y cueca (original de Chile). Se dieron a conocer de manera masiva (aunque discreta) con el Unplugged de 1995. Creo que estuve como dos años escuchando ese disco una y otra vez. Pocas veces pasa que al escuchar algo nuevo, enseguida sabes que has encontrado oro puro. Tuve la desdicha de perderme el único concierto que dieron en Venezuela, una lástima que aun me duele. Acá les dejo Hojas de Té, del disco La espada y la pared tocada en vivo en Chile por allá en 1996.
Este es un espacio para hablar de música, cine, televisión, internet, algo de historia y de algunas de mis experiencias. Soy experto en trivialidades sin importancia y me gustan las historias inconclusas.
sábado, 13 de octubre de 2012
viernes, 27 de julio de 2012
¿ Recientemente Hipnotizado?
Escúcheme con cuidado: voy a contar hasta tres lentamente. Y cuando termine, usted ya no será un hombre, será una gallina.
sábado, 14 de julio de 2012
It Migth Get Loud
Todo aquel que disfrute como un niño poseso con la guitarra eléctrica debe ver It Migth Get Loud . Es un documental de 2009 (David Guggenheim) que reúne a un trío de guitarristas bastante peculiar. En primer, y yo diría en primerísimo lugar, a Jimmy Page, virtuoso, genio y pionero del hard rock. En solo dos nombres podemos resumir su destacada trayectoria: Yardbirds y Led Zeppelín. En segundo lugar tenemos a The Edge, de U2. Un mago de los efectos y de los pedales que sabe sacar petróleo a sus carencias como músico. Y por último, a un niño prodigio que es todo un desgarro del alma, Jack White (White Stripes y The Raconteurs). Desde el primer segmento del documental sabes que vas a emprender uno de esos viajes que no quieres que se termine nunca. Y de hecho, a mi se me hizo muy poco. Quería ver más, escuchar más y disfrutar a estos tres monstruos hablar más y más sobre sus inicios, influencias y sobre sus técnicas a la hora de acariciar la guitarra. El que sea músico o guitarrista disfrutará un montón, pues hay bastante información especializada, pero de todas maneras es una película realizada para el gran público del rock. Creo que es inspiradora en muchos sentidos, pues narra tres caminos distintos hacia la consecución de un solo objetivo, la creación a partir de ese enigmático sonido chirriante y metalizado que deslumbró al mundo por allá en los años 40´ y 50´. Te imaginas a Jimmy Page, The Edge y a Jack White conversando en una sala con tres guitarras, café y amplificadores? Bueno, pues aquí está, It Migth Get Loud está esperándote al otro lado alguna pantalla.
viernes, 6 de julio de 2012
!Live, from New York.... is Costello y Beastie Boys!
Soy un gran fan de Saturday Night Live, y he visto la mayoría de los programas gracias al cable. Incluso, hubo una época en la que los veía a diario y me tragaba años y temporadas en cuestión de meses. Algunos de los mejores comediantes norteamericanos han pisado esa escuela de televisión. Y algunos grandes artistas han dejado momentazos para la historia de la pequeña caja. Uno de mis favoritos, y que conste que lo tenía preparado desde mucho antes de la muerte de Adam Yauch, incluye a Elvis Costello y a Beastie Boys, grupo del difunto músico.
Por allá por 1977 el programa comenzaba a alzar vuelo con el cast de actores originales (unos jóvenes Bill Murray, Chevy Chase, John Belushi y Dan Aykroyd) y con la mano férrea del productor y semi dictador Lorne Michaels. Era una plataforma perfecta para músicos y actores que promocionaban sus carreras, películas o espectáculos. Televisión en directo, en prime time y a escala nacional. Todo artista quería estar en Saturday Night Live, hoy en día es una especie de honor y de vitrina con un poder enorme de ensalzar y encumbrar al invitado, pero en aquella época era una apuesta novedosa y progresista de hacer televisión. Justamente ese año de 1977, Elvis Costello arrasaba en las emisoras norteamericanas con su canción Radio Radio, un tema que criticaba a las grandes corporaciones discográficas en su afán de controlar todo lo que se emitía en las radios y medios de comunicación. Lorne Michaels invitó a Costello a participar en el programa, pero por conflictos comerciales le incitó a cantar canciones menos controversiales para la cadena NBC (inmersa en el propio negocio que Costello cuestionaba).
Costello accedió sin problema alguno. Pero al iniciar su interpretación de Less than Zero, interrumpió abruptamente la canción y en un rápido movimiento increpa a sus músicos a iniciar los acordes de Radio Radio.
Las características del programa no permitieron corregir o interrumpir la actuación, de modo que Costello realizó sin problema su pequeña travesura “punk”. El cabreo de Lorne Michaels aparentemente fue monumental, pues no sólo se había roto el compromiso entre ambas partes, sino que alteró el tiempo de la emisión del programa. Costello fue vetado de Saturday Night Live por muchos años, pero con el tiempo retornaría. Y he acá el momentazo. Al celebrarse el 25 aniversario del programa y sin que nadie lo supiese, Costello interrumpe los acordes iniciales de Sabotage, un éxito de Beastie Boys en 1999. Es una parodia del episodio acaecido dos décadas atrás. Y un raro momento para ver a Costello y a los Beastie Boys juntos en un escenario.
jueves, 28 de junio de 2012
Joyas que hay por ahí: The Cure en 1980
Como caminar y encontrar plutonio por accidente. Esto es un tesoro para los fans de The Cure. Un concierto de la era pre-maquillaje ¿en Alemania?. Con una formación básica y mítica: Roberth Smith, Simon Gallup y Lol Tolhurst. Básicamente son canciones de Seventeen Seconds (tal vez mi album favorito despues de Desintegration), pero les advierto, ver hasta el minuto 24, porque lo que sigue es un ejemplo de los festivales musicales a los que se tenía que ir cuando empezabas tu carrera. Disfruten.
viernes, 22 de junio de 2012
Bajo el tren
Pongamos que un día los extraterrestres deciden bajar a nuestro planeta para conocer nueva "vida inteligente". Pero como son algo tímidos, optan por videar primero en la red y se encuentran con este video que les dejo a continuación. No hay descripción posible. O se es muy estúpido, y digo increiblemente estúpido, o esto te dispara la adrenalina a unos niveles incomprensibles para el resto de humanos. Que alguien me explique por favor.
jueves, 31 de mayo de 2012
Dadme una par de buenos melones y venderé el mundo
Desde hace algún tiempo el canal de videos YouTube está siendo utilizado por las compañías discográficas como un efectivo medidor del gusto del público. Lo que antes se realizaba a través de la venta de discos (aquellos galardones de disco de platino, oro, etc.), hoy en día se contabiliza por las visitas a los videos promociónales de los artistas. Si X canción recibe tantos millones de visitas, son “posibles” o “potenciales” millones de descargas o ventas del último single o disco editado. Es por esta razón que hemos visto en los últimos tiempos una detestable invasión de comerciales y productos protegidos por copyright en YouTube. Las grandes empresas han entendido el poder de internet y están migrando sus operaciones masivamente a este nuevo formato. Pero ese mismo potencial de promoción o venta, también ha sido entendido por usuarios particulares que buscan una forma de hacer dinero o de obtener fama en internet. No cantan o bailan. No son ejecutivos, ni tienen edificios con grandes oficinas o escritorios. Ni si quiera visten traje. Solo tienen grandes tetas. Si, enormes tetas.
Juro por Dios que fue por error!!! Me topé con este fenómeno por la misma razón que a diario nos topamos con todo lo extravagante de internet, por darle al clic donde no se debe, allá donde llama el morbo. Chicas que venden consejos, mercancía inverosímil y cuantas estupidez se nos ocurra, pero son expertas en tecnicismos cinematográficos como los planos picados y cenitales. A ver, en mostrar las peras desde arriba, para entendernos!! La reina de estas chicas se llama Miss Hannah Minx, y está literalmente loca por la cultura japonesa. Cada uno de sus videos, que los graba desde una sencilla habitación de su casa, ha recibido por lo menos un millón de visitas. Está perfectamente conciente de lo que está haciendo y en cada uno de sus videos promociona como quien no quiere la cosa productos y productos de toda índole. Le han salido imitadoras por todas partes y éstas también reciben cientos de miles e incluso millones de visitas. En su mayoría, los videos son bastante mediocres, algunos aderezados con ridículos tópicos, pero con un mensaje muy claro: “hey, mírame las tetas”. Ellas lo saben, se burlan y se regocijan con ello. Solo es cuestión de tiempo para que las veamos en la televisión, en el cine, desplazando a los creativos del mercadeo y la publicidad. ¿Para que quiero a Don Draper, si tengo este par de lolas?
«Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo» dijo Arquímedes una vez. Pues dame una par de buenos melones y venderé el mundo, no hay más. Acá les dejo una muestra y una entrevista que le realizaron a la más famosa de estas emprendedoras chicas. See Ya!
Juro por Dios que fue por error!!! Me topé con este fenómeno por la misma razón que a diario nos topamos con todo lo extravagante de internet, por darle al clic donde no se debe, allá donde llama el morbo. Chicas que venden consejos, mercancía inverosímil y cuantas estupidez se nos ocurra, pero son expertas en tecnicismos cinematográficos como los planos picados y cenitales. A ver, en mostrar las peras desde arriba, para entendernos!! La reina de estas chicas se llama Miss Hannah Minx, y está literalmente loca por la cultura japonesa. Cada uno de sus videos, que los graba desde una sencilla habitación de su casa, ha recibido por lo menos un millón de visitas. Está perfectamente conciente de lo que está haciendo y en cada uno de sus videos promociona como quien no quiere la cosa productos y productos de toda índole. Le han salido imitadoras por todas partes y éstas también reciben cientos de miles e incluso millones de visitas. En su mayoría, los videos son bastante mediocres, algunos aderezados con ridículos tópicos, pero con un mensaje muy claro: “hey, mírame las tetas”. Ellas lo saben, se burlan y se regocijan con ello. Solo es cuestión de tiempo para que las veamos en la televisión, en el cine, desplazando a los creativos del mercadeo y la publicidad. ¿Para que quiero a Don Draper, si tengo este par de lolas?
«Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo» dijo Arquímedes una vez. Pues dame una par de buenos melones y venderé el mundo, no hay más. Acá les dejo una muestra y una entrevista que le realizaron a la más famosa de estas emprendedoras chicas. See Ya!
domingo, 20 de mayo de 2012
De falos por la izquierda, y culos a la derecha
Estábamos absortos con las imágenes que veíamos por primera vez en un formato gigante. Tal vez por eso nos olvidamos por completo de vigilar la puerta del auditorio. De vez en cuando echábamos una mirada de sorpresa y risa entre nosotros, cómplices de aquella travesura transgresora. Y de repente, mis ojos se toparon con dos globos oculares a punto de explotar, no solo por la impresión, sino por el rubor alegremente extraviado en el regocijo. El vigilante no sabía que hacer, eso de ver un pene de tres metros y medio penetrando un acuoso orificio velludo de proporciones XL, no se ve todos los días en tu lugar de trabajo. Bueno, tal vez si, si trabajas en un cine porno (de los que ya no hay), pero definitivamente no en una Universidad. Todos nos cortamos un poco, pero por razones distintas. Nos habían pillado la sorpresa que teníamos preparada, y a el le cortamos el rollo cuando apagamos el equipo. Con cierta complicidad masculina, aunque creo recordar que había alguna que otra chica en la sala, acordamos guardar el secreto (prometiéndole una copia del material o algo así). Apenas comenzábamos a editar la cinta que prometía bajar los calzoncillos y calzones a las viejas autoridades de nuestra facultad. Nuestro Cine-Foro sobre la pornografía era hasta ese momento, nuestra actividad más ambiciosa y tal vez nuestra puerta de salida de una corta pero intensa vida como cineclubistas. Nos encontrábamos en el ojo de las autoridades, no solo porque íbamos por nuestra cuenta, programando lo que nos daba la gana, sin ninguna supervisión (lo que les recordaba su falta de control), sino que producíamos dinero, mucho dinero para un miércoles en la tarde en nuestra universidad.
Hablar de pornografía en una Universidad no tenía porque ser gran cosa. Pero la verdad era que si lo era. La nuestra es una sociedad bastante conservadora, a pesar de que creamos que no lo es. Y mostrar imágenes de las distintas tendencias sexuales que pueden existir, pues no pretendíamos escatimar en ninguna tendencia, prometía cuando menos iniciar un pequeño incendio en la oficina de la Decana. Una señora que más que pertenecer a la academia, parecía estar permanentemente pendiente del arroz con pollo que había dejado en el fuego en su casa. La señora nos despreciaba, y nosotros a ella. Habíamos tenido tensas reuniones que no llegaban a nada, nos colocaban límites, instrucciones, horarios y supervisores. Sólo por aquello de no dejar a los estudiantes ejecutando proyectos ambiciosos y autónomos, y sobre todo exitosos (o por lo menos así lo sentíamos). Así que en un arranque de rebeldía decidimos dinamitarlo todo, o ellos o nosotros. Que vengan los cartuchos de semen y las bombas de orgasmos en stereo, a todo color, con guitarreo setentoso a escala gigante, en nuestra pantalla de 4 x 8. Queríamos falos por la izquierda, culos a la derecha.
El problema, paradójicamente, era encontrar el material adecuado. No queríamos porno estándar. Queríamos escandalizar, y eso pasaba por mostrar todo un abanico que se salía de nuestro alcance. Si, no éramos muy pervertidos la verdad. Hoy en día colocas en internet “perro sexo chica lavadora puro voyeour” y consigues un video de un tipo viendo a una chica haciéndolo con un perro fumándose un puro dentro de una lavadora. Hace veinte años no había Internet, teníamos VHS, clubes de video y una figura imprescindible para los cinéfilos, el dependiente de la tienda. Que mientras en la mayoría de grandes cadenas eran jóvenes universitarios, en nuestro video club era un enano pervertido que se sabía de memoria toda la sección de porno. Bingo.
Mentiría si les dijese que recuerdo como se llamaba aquel personaje, por lo que le llamaremos Ramón. Gordo, de bigote grueso y de un metro cincuenta de estatura. Hablaba hasta por los codos y no tenía buen criterio cinematográfico, pero conocía al detalle donde estaban las escenas de zoofilia, coprofilia, sadismo, masoquismo, urofilia, clismafilia, fetichismo, travestismo, frotteurismo y cuanta tendencia sexual existiese en las cintas que poseía. Fue una verdadera bendición conseguirnos con aquel individuo, aunque las conversaciones fuesen un tanto perturbadoras. Parecíamos adolescentes comprando tampones o preservativos cada vez que entrábamos por algún material. Hablábamos poco, siempre algo nerviosos y salíamos lo más pronto posible del local.
Queríamos dejar caer una bomba en nuestra facultad, pero seguro que aquellas sesiones visionando el material y escogiendo escenas para la edición final nos demostraron que no saldríamos ilesos de aquella explosión. No éramos tan progresistas como creíamos, y la verdad, comenzamos a dudar si queríamos dejar salir el alma de Ramón en nuestros espacios de estudio. Una cosa era escandalizar por escandalizar e imaginarte a la decana con un pene gigante penetrando en su oreja, pero valía realmente la pena todo aquello?
A pesar de haber confirmado a los ponentes (un reconocido sexólogo venezolano y un escritor-humorista muy dado al tema erótico), dejamos enfriar el tema con cada escena incendiaria que veíamos. Nos reunimos y evaluamos la situación. Si, seríamos héroes por reventar la monotonía de la academia, pero aquello no tenía nada que ver con nuestra trayectoria. Si queríamos sexo en la universidad, mejor buscarlo como siempre lo habíamos hecho, desesperadamente y sin muchos resultados. Y de todas maneras nadie quería llevarse la sorpresa de ver entusiasmada a la Decana con la escena de las lesbianas y las anguilas (que se grabó a fuego en mi memoria).
Nos divertimos bastante en todo el proceso, incluso mintiendo a los ponentes para explicar la cancelación del evento, aludiendo una censura atroz de la facultad (no podíamos quedar como los jóvenes pacatos que realmente éramos). Pero es que como he dicho antes, somos parte de una sociedad terriblemente conservadora. Al final, sólo Ramón disfrutó de la compilación que habíamos preparado, concediéndonos membresía permanente al video club; pero el vigilante, a ese no lo volvimos a ver a la cara después de entregarle la cinta con aquel vendaval sexual. Bueno, no se si fue eso, o romperle el sueño de volver a ver porno en pantalla gigante, toda una decepción, la verdad.
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lunes, 26 de marzo de 2012
Joyas que hay por ahí: While my guitar gently weeps (George Harrison)
En el año 2002 tuvo lugar en el Royal Albert Hall de Londres el Concert for George, un merecido homenaje a la figura y trayectoria de George Harrison, fallecido unos pocos meses antes víctima del cáncer. El evento fue organizado por Dhani Harrison (hijo del guitarrista) y por Eric Clapton, amigo íntimo de Harrison. El grupo de músicos que compartieron tarima en el homenaje, además de contar con la presencia de Paul MCcartney y Ringo Star, estaba compuesto por los mejores amigos que Harrison tuvo en el mundo de la música. Gente tan selecta como Jeff Lynne, Joe Brown, Albert Lee, Marc Mann, Andy Fairweather-Low, Gary Brooker, Jools Holland, Chris Stainton, Billy Preston, Dave Bronze, Klaus Voormann, Jim Keltner, Henry Spinetti y Ray Cooper. Incluso hay una pequeña participación de sus amigos los Monty Phyton.
El concierto no tiene desperdicio (vean la versión tan espcial de Something a cargo de Mccartney y Clapton), pero hoy les traigo un par de videos que me encantaron. El primero es la interpretación de While my guitar gently weeps que se realizó en el homenaje. Esta canción se encuentra en el White Album y fue compuesta a partir de la visita de los Beatles a la India. La versión original fue grabada con Eric Clapton en la guitarra principal, por lo que tiene el sonido característico del blues (sobre todo en el gran solo que se marca Clapton).
El concierto no tiene desperdicio (vean la versión tan espcial de Something a cargo de Mccartney y Clapton), pero hoy les traigo un par de videos que me encantaron. El primero es la interpretación de While my guitar gently weeps que se realizó en el homenaje. Esta canción se encuentra en el White Album y fue compuesta a partir de la visita de los Beatles a la India. La versión original fue grabada con Eric Clapton en la guitarra principal, por lo que tiene el sonido característico del blues (sobre todo en el gran solo que se marca Clapton).
No contento con esto, el segundo video que les dejo es de la misma canción, pero de 2004, cuando George Harrison fue exaltado al Salón de la Fama del Rock and Roll. Podemos ver a Tom Petty, Jeff Lynne y a su hijo Dhani entre los invitados, pero el show se lo roba ese pequeño genio andrógino y chulo llamado Prince (conocido anteriormente como el Símbolo, y antes de eso, como Prince). Su solo es de otro mundo. Y no sé la verdad si le hubiese gustado a Harrison, pero Prince se lo goza de tal manera que deja a todos encantados (atención a la cara de Petty). Cuando una canción demuestra su plasticidad de esta manera, creando tanto espacio para la improvisación y la creatividad, revela la calidad del compositor (vean la versión de Santana por ejemplo). George Harrison fue sin duda uno de los más grandes, su única pega es que fue parte de un tiempo y de un grupo con dos monstruos que le hicieron demasiada sombra. Que lo disfruten.
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lunes, 27 de febrero de 2012
Joyas que hay por ahí: Sentimiento Muerto: Culebrón
Bueno, se pueden decir muchas cosas sobre este material. Pero me quedo con una frase que escuché por ahí: es de colección. Una banda que comenzaba y trabajaba literalmente con las uñas, a pesar de que buena parte de sus integrantes pertenencian a la clase media acomodada de Venezuela. Eran tan jóvenes que se no sólo se les ve el acné, sino el impetu de quien quiere pero todavía no sabe. Culebrón pertenece a su primer disco, El amor ya no existe, que terminaría siendo producido nada mas y nada menos que por el señor Fito Páez. El video no tiene calidad alguna, pues es prácticamente una joda hecha con equipo amateur, pero sirve para recordar a esta mítica banda venezolana y también para reirse un poco.
viernes, 24 de febrero de 2012
COMO NOS HA CAMBIADO LA VIDA ESTA COSA LLAMADA INTERNET
Que frase. Es equiparable a “cómo nos ha cambiado la vida esa cosa llamada electricidad”, o “ese objeto llamado teléfono”. Incluso, salvando las distancias, ese pequeño gran salto que fue la “imprenta”. Creo que a pesar de pertenecer a una generación que vivió sin internet durante buena parte de su vida, hoy, se me hace bastante difícil vivir sin teclear tonterías en google. Claro que siempre hay que tener cuidado, porque internet también es una gran trampa. Hay mucho tarado escribiendo por ahí, subiendo información de dudosa calidad o seriedad. Mucha publicidad (que ya comienza a tocar los cojones) y alguna que otra treta para engañarte de verdad (claves, tarjetas, etc). No es territorio de inocencias, pero si de una capacidad casi ilimitada. En buenas manos, es sencillamente abrumador el poder de internet. ¿Se han dado cuenta que así como pagamos por servicios como luz, agua o gas y los consideramos “básicos”, internet se ha ganado su lugar en este renglón? Ya ni siquiera tengo que salir a la calle para pagar la luz, el agua o el gas gracias a internet. Algunos ya no tienen que salir de casa para ir al trabajo. Y el otro día, de manera sosegada, con una taza de café humeante a mi lado, me percaté de que ni siquiera tenía que comprar una máquina del tiempo para viajar hacia el pasado. Sentado en frente del ordenador, pude contemplar casi a placer, una cantidad inquietante de momentos que, en un tiempo no muy remoto, habrían sido solo imágenes recreadas o compuestas única y exclusivamente por mi cerebro. Me explico.
En el último mes me zampé de sopetón un par de autobiografías, Inside Out: A Personal History of Pink Floyd correspondiente a Nick Mason, baterista del grupo, y It´s so Easy del bajita de Guns And Roses, Duff Mckagan. Ambas de muy buen leer y sobre todo la de Mckagan, que tiene un ritmo de narración muy acertado con su increíble y accidentada vida. El hecho es que leyendo cada una de estas obras me percaté de que hoy en día puedes recurrir a internet, y sobre todo al canal de videos youtube, para recrear un montón de episodios y momentos musicales (conciertos y pequeños recitales) que en el pasado hubiese sido casi imposible observar. Es un verdadero placer leer pasajes de cada libro y caminar hasta el teclado para ver casi al instante el concierto que quieras. Del año, el día y el lugar que quieras. Mientras exista un alma en el mundo que se haya encargado de grabar y subir las imágenes (y hay millones de almas que saben compartir), está garantizado que podremos presenciar espectáculos que difícilmente podríamos haber visto. No es un viaje al pasado en cuerpo, pero por lo menos para mi, si en alma. ¿Cambia o no esto nuestra forma de adquirir conocimiento y de disfrutar de ciertas cosas de la vida? Nos permite tener un acercamiento distinto y en ocasiones mayor a cualquier cosa. En resumidas cuentas, nos permite disfrutar más. Y eso es lo verdaderamente importante. Hagan la prueba. Tecleen lo que quieran, y a ver que pasa.
Les dejo tres ejemplos de esto.
Uno, narrado brevemente por Mason en su libro. La reciente colaboración entre David Gilmour y Roger Waters que marca, de alguna manera su reconciliación.
En el último mes me zampé de sopetón un par de autobiografías, Inside Out: A Personal History of Pink Floyd correspondiente a Nick Mason, baterista del grupo, y It´s so Easy del bajita de Guns And Roses, Duff Mckagan. Ambas de muy buen leer y sobre todo la de Mckagan, que tiene un ritmo de narración muy acertado con su increíble y accidentada vida. El hecho es que leyendo cada una de estas obras me percaté de que hoy en día puedes recurrir a internet, y sobre todo al canal de videos youtube, para recrear un montón de episodios y momentos musicales (conciertos y pequeños recitales) que en el pasado hubiese sido casi imposible observar. Es un verdadero placer leer pasajes de cada libro y caminar hasta el teclado para ver casi al instante el concierto que quieras. Del año, el día y el lugar que quieras. Mientras exista un alma en el mundo que se haya encargado de grabar y subir las imágenes (y hay millones de almas que saben compartir), está garantizado que podremos presenciar espectáculos que difícilmente podríamos haber visto. No es un viaje al pasado en cuerpo, pero por lo menos para mi, si en alma. ¿Cambia o no esto nuestra forma de adquirir conocimiento y de disfrutar de ciertas cosas de la vida? Nos permite tener un acercamiento distinto y en ocasiones mayor a cualquier cosa. En resumidas cuentas, nos permite disfrutar más. Y eso es lo verdaderamente importante. Hagan la prueba. Tecleen lo que quieran, y a ver que pasa.
Les dejo tres ejemplos de esto.
Uno, narrado brevemente por Mason en su libro. La reciente colaboración entre David Gilmour y Roger Waters que marca, de alguna manera su reconciliación.
Y otros dos que me sorprendieron gratamente. El primero es un video bastante antiguo de Guns And Roses. Imágenes verdaderamente raras del último concierto con la formación original (interpretando un tempranero cover de Little Feat, Down on the Farm).
Y el último, un temazo en colaboración del propio Duff Mckagan con Janes´s Adiction que reseña ligeramente en su libro. Ah, y se me olvidaba. Mientras el libro de Mason lo compré a la antigua, en la librería, el de Mckagan lo obtuve desde casa, sin moverme de la silla y en formato digital. Enjoy.
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10 cosas que cambian en tu vida cuando te haces padre y hacen que tus amigos te miren de forma extraña
Este es un ranking que podría ser más largo, infinito tal vez, pues a diario se te ocurren ideas y situaciones para agregar. Pero acá están algunas de esas cosas que por un tiempo, y en diversas circunstancias, te hacen sentir distinto a los amigos que permanecen solteros o sencillamente sin hijos a quien criar.
1. Estás al tanto de lo último en dibujos animados. Sabes como se llaman los Teletubbies y cuanto bicho de colores hay en la pantalla. Sin embargo, ya no puedes ver lo que quieras en la televisión de tu propia casa. Ni siquiera en el ordenador. Eres un inquilino con derecho a mirar dibujos animados.
2. Ya no aguantas una noche de farra. No sólo porque tres cervezas te hacen cuestionarte tu hombría, sino que a eso de las 12, estás mirando el reloj porque sabes que debes levantarte temprano para ir al cole.
3. Vuelves a hacer manualidades y a utilizar tijeras punta roma, pegamento y lo mejor de todo, purpurina (polvo de escarcha).
4. Eres capaz de hacer cosas impensables con ciertas materias orgánicas de tus niños. Vamos, tocar la mierda.
5. Además de llorar con cualquier película donde se vea sufrir a un niño (incluyendo pequeños animales), llegas a pasar años, literalmente, sin ir al cine en horarios habituales. Ahora eres el rey de la sesión vespertina.
6. Ingresas, sin saberlo, a una especie de club mundial de solidaridad entre padres. No sólo levantas el puño como acto de apoyo ante un padre que sufre un berrinche o una escenita en la calle, sino que comienzas a entender y justificar las acciones que antes reprochabas a tus padres.
7. Se acabó la vagancia. Aprecias de manera exagerada el tiempo para dormir, para ducharte e incluso para ir al baño. Si, incluso para ir al baño.
8. Te olvidas de cuidar aquel objeto tan apreciado de tu casa. ¿El televisor pantalla plana? ¿El computador? ¿Aquel jarrón tan bonito? ¿Mis libros? “Eso no importa para nada, lo verdaderamente importante es el disfrute del niño” Snif - Snif
9. Ya no abordas chicas en la calle. Ahora le hablas a señoras en los supermercados preguntando por marcas de pañales, sopas y cremas para la piel. Pobre diablo.
10. Te da por comenzar a hablar sobre el verdadero sentido de la vida (pero no igual que los Monty Python). Y ante las repuestas de tus amigos, que en tu petulancia consideras triviales, le lanzas miradas condescendientes en plan “ya me entenderás” o “tu no me entiendes” o “esto es jodido, pero te hace feliz”.
1. Estás al tanto de lo último en dibujos animados. Sabes como se llaman los Teletubbies y cuanto bicho de colores hay en la pantalla. Sin embargo, ya no puedes ver lo que quieras en la televisión de tu propia casa. Ni siquiera en el ordenador. Eres un inquilino con derecho a mirar dibujos animados.
2. Ya no aguantas una noche de farra. No sólo porque tres cervezas te hacen cuestionarte tu hombría, sino que a eso de las 12, estás mirando el reloj porque sabes que debes levantarte temprano para ir al cole.
3. Vuelves a hacer manualidades y a utilizar tijeras punta roma, pegamento y lo mejor de todo, purpurina (polvo de escarcha).
4. Eres capaz de hacer cosas impensables con ciertas materias orgánicas de tus niños. Vamos, tocar la mierda.
5. Además de llorar con cualquier película donde se vea sufrir a un niño (incluyendo pequeños animales), llegas a pasar años, literalmente, sin ir al cine en horarios habituales. Ahora eres el rey de la sesión vespertina.
6. Ingresas, sin saberlo, a una especie de club mundial de solidaridad entre padres. No sólo levantas el puño como acto de apoyo ante un padre que sufre un berrinche o una escenita en la calle, sino que comienzas a entender y justificar las acciones que antes reprochabas a tus padres.
7. Se acabó la vagancia. Aprecias de manera exagerada el tiempo para dormir, para ducharte e incluso para ir al baño. Si, incluso para ir al baño.
8. Te olvidas de cuidar aquel objeto tan apreciado de tu casa. ¿El televisor pantalla plana? ¿El computador? ¿Aquel jarrón tan bonito? ¿Mis libros? “Eso no importa para nada, lo verdaderamente importante es el disfrute del niño” Snif - Snif
9. Ya no abordas chicas en la calle. Ahora le hablas a señoras en los supermercados preguntando por marcas de pañales, sopas y cremas para la piel. Pobre diablo.
10. Te da por comenzar a hablar sobre el verdadero sentido de la vida (pero no igual que los Monty Python). Y ante las repuestas de tus amigos, que en tu petulancia consideras triviales, le lanzas miradas condescendientes en plan “ya me entenderás” o “tu no me entiendes” o “esto es jodido, pero te hace feliz”.
jueves, 19 de enero de 2012
Nos vemos a la salida
Siento una gran envidia al ver a mi hijo disfrutar de la escuela. No, mentira. Odiaba la escuela y creo que una de mis mayores pesadillas sería regresar a ese infierno. Una cárcel para niños, ni mas ni menos. Un trámite impuesto que nunca tuvo sentido mientras estuve en ella. Aunque no me fue mal, por algún motivo jamás estuve cómodo. Era el niño más feliz del mundo mientras me pudiese quedar en casa. Arropado y viendo programas para señoras y amas de casa (no existían las cadenas para niños). No me importaba perderme el recreo en el patio o estar con los amigos. Liberarme de aquella responsabilidad, así tuviese que volver el día siguiente un tanto perdido, era lo más satisfactorio a los 8 o 10 años.
Sin embargo, a veces pasaban cosas interesantes. Nos llevaban de paseo (creo que salimos una vez en 6 años y me lo perdí porque ese día no fui a clases). Nos proyectaban películas (casi todas estrenos: Mary Popins, Herbie, si, el Volkswagen escarabajo, y alguna otra joya de Disney como Dumbo o ese monumento al culebrón infantil llamado Bambi). Y en ocasiones, alguien se liaba a golpes. Mientras no fuese yo, era interesante. Lo mejor que vi en mi vida, hasta ese momento, fue un derechazo que le propinó un alumno a un profesor que intentaba utilizar la psicología para apaciguar el carácter del pequeño demonio. El profesor, presa de la impotencia para controlar al niño, le retó como último recurso a golpearle en la cara, y el niño, que para nosotros era como un jefe apache de dos metros, literalmente lo conectó. ¿Quién apagó las luces? Todos, en un movimiento jamás visto de sincronización abrimos la boca y exclamamos al unísono ¡!WOOOOAAAOOOO!!. Había un nuevo gallo en el corral.
La expulsión enfrió un poco las cosas y todo volvió a la normalidad. Dejamos de soñar en pegarle a la autoridad y volvimos a la vieja rutina de arrearnos entre nosotros. “Nos vemos a la salida” era la frase clave en esos tiempos. Aquello disparaba la adrenalina, el sudor y el miedo. Claro que todo era una farsa, al final se convertía en un pequeño jaleo en el que gastabas más energía aupando a los luchadores, que ellos en darse una zurra. Tal cual como el video de Michael Jackson, Beat It, donde parece que los tipos mas duros del barrio se van a enfrentar en un pelea mortal a cuchillo, pero terminan tocándose el paquete en una coreografía perfecta junto a un negrito afeminado de nariz perfilada que todavía parecía de este planeta.
Sin embargo, a veces pasaban cosas interesantes. Nos llevaban de paseo (creo que salimos una vez en 6 años y me lo perdí porque ese día no fui a clases). Nos proyectaban películas (casi todas estrenos: Mary Popins, Herbie, si, el Volkswagen escarabajo, y alguna otra joya de Disney como Dumbo o ese monumento al culebrón infantil llamado Bambi). Y en ocasiones, alguien se liaba a golpes. Mientras no fuese yo, era interesante. Lo mejor que vi en mi vida, hasta ese momento, fue un derechazo que le propinó un alumno a un profesor que intentaba utilizar la psicología para apaciguar el carácter del pequeño demonio. El profesor, presa de la impotencia para controlar al niño, le retó como último recurso a golpearle en la cara, y el niño, que para nosotros era como un jefe apache de dos metros, literalmente lo conectó. ¿Quién apagó las luces? Todos, en un movimiento jamás visto de sincronización abrimos la boca y exclamamos al unísono ¡!WOOOOAAAOOOO!!. Había un nuevo gallo en el corral.
La expulsión enfrió un poco las cosas y todo volvió a la normalidad. Dejamos de soñar en pegarle a la autoridad y volvimos a la vieja rutina de arrearnos entre nosotros. “Nos vemos a la salida” era la frase clave en esos tiempos. Aquello disparaba la adrenalina, el sudor y el miedo. Claro que todo era una farsa, al final se convertía en un pequeño jaleo en el que gastabas más energía aupando a los luchadores, que ellos en darse una zurra. Tal cual como el video de Michael Jackson, Beat It, donde parece que los tipos mas duros del barrio se van a enfrentar en un pelea mortal a cuchillo, pero terminan tocándose el paquete en una coreografía perfecta junto a un negrito afeminado de nariz perfilada que todavía parecía de este planeta.
Pero si de ejemplos va la cosa, tengo que mencionar todo un icono de la época del Break Dance. ¿Pueden recordar la película de 1984, Breakin? Donde personajes con nombres tan pintorescos como Ozono y Turbo tenían batallas de baile en las calles de Los Angeles? Recuerdo haber ido a ver esa película con mis amigos y salir con mal sabor de boca al haber visto una película de baile. Nos prometían bandas, acción y break-dance, pero terminamos asistiendo a una audición de Fame. Con cosas tan propias de los 80´ como los calentadores, pendientes con forma de cruz, sombreros y aquella extraña vertiente de baile llamada Jazz, que para el mayor de los colmos terminan fusionando con el Break (al tratar de mezclar razas y culturas como argumento secundario del film) . Todavía a día de hoy me parto de risa e imito con algunos amigos las poses y las miradas que estos tipos se lanzaban unos a otros en los desafíos. Parecía que se iban a matar o en el peor de los casos a besar, pero al final todos terminaban bailando ese extraño ritmo que terminaría derivando, después de algunos años, en el actual Hip Hop. Breakin es el inicio de una larga tradición de burlas y parodias tanto del cine como de la televisión. Cualquier desafío en un pista de baile hace referencia a esta película. A pesar de esto, cuenta con una banda sonora muy interesante, donde pueden escucharse joyas de la época que van desde Kraftwerk a Chaka Khan. Y quiero pensar que para aquellos a los que les gustaba el baile, debió ser una gran influencia. Pues recuerdo que entusiasmó a muchísima gente y generó toda clase de fiebres por el baile.
Al poco tiempo de ver esta película, se presentó una extraña situación en mi colegio. Los rumores de pasillo anunciaban una pelea entre dos cursos, el mío y el de la puerta contigua. Impresionado por la noticia, pregunté que cuál era la razón para el enfrentamiento, pues no había pasado absolutamente nada que nos llevase a una situación así. No hubo respuestas claras. “Que si la novia de fulano, que si se metió con aquel”, tonterías que no explicaban nada. Pero era seguro que al salir de clases, nos veríamos en las obras del metro detrás de la escuela. El día transcurrió y yo no podía sacarme de la cabeza aquello. Me iban a partir la cara y no sabría nunca porque. Le preguntaba a mis otros compañeros y a la mayoría no parecía importarle. Supuse que era yo entonces del bando de los cobardes, porque a mi si que me importaba. La posibilidad de huir estaba cerrada, pues atentaba directamente contra el honor del salón. Así que apreté los dientes, por decir lo menos, y me presenté con el resto de niños a la cita.
Tendríamos que ser por lo menos unos 30, lo que prometía la mayor de las batallas. Pasados unos cinco minutos de titubeos y negociaciones, comenzaron a volar los insultos. Y yo seguía sin entender nada, pues nada de aquello tenía sentido. Creo que en el fondo, sólo era la necesidad de zurrarnos unos a otros. Como monos luchando por el territorio. La gente que pasaba por la calle observaba con rápido desinterés lo que parecía cosa de niños, pero algunos de morbo más afilado, entendidos de lo que iba a pasar, se prestaron a acomodarse en cualquier rincón. A esas alturas, en mi cabeza, ya me visionaba esquivando cadenas y pequeñas navajas de bolsillo. Con el pelo lleno de grasa, el cigarrillo detrás de la oreja y mi chaqueta de cuero negro. Pero afuera, en la realidad, los dos líderes de cada bando comenzaron a calentar el ambiente. Y de repente, cuando era inminente el primer puñetazo, uno le grita al otro ¡Tu mamá! – ¿Mi mamá qué? ¡No te metas con mi mamá! – No, tu mamá, está ahí, mirando. Y fue una bendición. Aquella señora robusta se acercó al grupo, concretamente a su hijo y le espetó con la autoridad propia de su figura: ¡Homero!, ¿!qué está pasando aquí!? Y Homero, digno portador de tan legendario nombre, le contestó con la mayor naturalidad: - Nada mamá, estamos en una batalla de Break-dance, como en la película ¿te acuerdas?- Y comenzó a bailar invitando a su rival a seguirle el juego. No me quedó más remedio que abrazar al niño que tenía a mi lado, en un gesto de alegría mayor por salvar mi trasero y retirarme a comprar mi ración diaria de helado. Esa fue mi primera pelea, y creo que a día de hoy, también la última. Bendito sea el Break.
sábado, 14 de enero de 2012
Joyas que hay por ahí: La Muy Bestia POP
Esto que traigo hoy, para empezar el año con una cabilla de mi tierra, se llama La Muy Bestia POP. Creo que se dejaron hace algún tiempo, pero era de lo mas interesante que sonaba en Venezuela hacia mediados de los 90. Una fusión de rock industrial, electrónica y ritmos caribeños con un fuerte acento en la percución. De hecho, tenian un instrumento fabricado con diversos objetos llamado "La Máquina" que era una delicia ver tocar en vivo. Dejo el video de Llave, téma de un segundo album que nunca llegó a editarse, pero que pueden encontrar en la recopilación Grabaciones Olvidadas de la Fundación Nuevas Bandas.
Como regalo de Reyes, dos enlaces. El primero de Hercules (tal vez su único éxito en radio) y una actuación en vivo interpretando un cover de The Sound llamado Winning. Enjoy.
Como regalo de Reyes, dos enlaces. El primero de Hercules (tal vez su único éxito en radio) y una actuación en vivo interpretando un cover de The Sound llamado Winning. Enjoy.
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