En 2009, Jeff Beck y Metallica ingresaron al salón de la fama del Rock and roll. Como parte de la diversión, algunos amigos subieron al escenario a tocar Train Kept A Rollin, una antigua pieza que en distintos momentos, ha sido versionada por ese mismo grupo de amigos. El resultado, como bien puede verse es simplemente brutal. En guitarras: Jeff Beck, Jimmy Page, Joe Perry, Kirk Hammett, Ronnie Wood y James Hetfield. En los bajos: Flea, Jason Newsted y Robert Trujillo. Lars Ulrich acompaña en la batería.
Este es un espacio para hablar de música, cine, televisión, internet, algo de historia y de algunas de mis experiencias. Soy experto en trivialidades sin importancia y me gustan las historias inconclusas.
lunes, 20 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
El sonido del diablo

Nunca fui un metalero. Soy mas de la corriente ecléctica del rock and roll. Sin embargo, debo admitir que siempre me pareció curioso e interesante esa cultura del Heavy. El tipo con la melena, vestido de negro, a veces solitario, a veces en manada. Definitivamente es toda una cultura. Algunos la abandonan porque la ven como una etapa de rebeldía. Pero otros sencillamente son heavys para siempre. Es una forma de vida, una actitud que va más allá de la vestimenta y de la propia música. En días pasados pude ver uno de esos documentales que me encantan sobre los orígenes del rock, Metal: a Headbanger journey (traducido como Viaje de un metalero). Dirigido y narrado por Sam Dunn, un canadiense fanático del Heavy metal y a la vez antropólogo, el documental nos muestra los inicios y la evolución del sonido calificado por allá en los 70 como metal. Con interesantes entrevistas a músicos como Tony Iommi, Alice Cooper, Lemmy Kilmister, Bruce Dickinson, Ronnie James Dio, Rob Zombie y un montón de gente del ambiente. El trabajo de este canadiense nos ofrece una buena disección sobre las tendencias y los diferentes mitos que giran en torno al Metal. No sólo es interesante para comprender a cabalidad los distintos estilos que han surgido con el tiempo (Como el black-metal, que te hace sentir ridículamente viejo y fuera de sitio), sino que también permite empaparse un poco del proceso de “satanización” al que ha sido sometida esta música desde sus inicios.
Como el origen de esta estúpida etiqueta por ejemplo, que todos hemos visto alguna vez en las carátulas de los cd y que le debemos a la esposa del senador y casi presidente Al Gore, otrora cazadora de rockeros.
Una de las cosas que más llamó mi atención, y que desconocía por completo, es lo referente al característico sonido del rock metalero, catalogado como "el sonido del diablo". Esto no es más que la utilización de la nota Si Bemol o el llamado Tritono, como base del sonido del metal. Este "sonido" aparentemente fue introducido de manera accidental y fortuita por Tony Iommi en las canciones de Black Sabbath. Y es que este acorde en particular, había sido prohibido durante la edad media por la iglesia católica, pues se consideraba que representaba la clave para llamar al mismísimo Satán (entiéndase: el diablo, Belcebú, Lucifer, Mandinga, etc). Pero Iommi simplemente lo extrajo del jazz y el blues que escuchaba en su juventud, sin ninguna connotación simbólica ni mucho menos diabólica. Sólo le gustaba lo oscuro y macabro del sonido, pues inclusive confiesa que no tenía conocimientos musicales suficientes que le indicasen que diablos era un Si Bemol.El documental está en youtube creo que de manera íntegra (aunque yo lo vi en otra parte), así que si lo quieren ver, pinchen el enlace de arriba en el título. Además, acá les dejo un interesante video donde se explica con mayor detalle esto del Diabolus in Musica. No me voy sin dejarles Iron Man, en su video original, enjoy!
sábado, 11 de junio de 2011
¿Que coño me vende la GAGA?
Por Eduardo Túa
Me obsesioné con los Soprano por allá en 2006. Creo que me vi la serie completa en un mes. Quedé totalmente prendado de los personajes y de la trama. Fue un viaje sensacional a esa New Jersey indust
rial que desconocía por completo. Con sus edificios bajos y sus descampados. Con un aroma un tanto rural, luchando por robarle la sombra a su hermana mayor. Al cabo de unos meses estaba a bordo de un vuelo a New York. Siempre me habían hablado maravillas de la ciudad, y por supuesto que es una maravilla, una de esas cosas que te dejan impresionado. Pero en el fondo, mi verdadero objetivo era conocer las calles por las que transitaba Tony Soprano, pasearme por el barrio de los muchachos, verlos a la distancia allá en el Satriale´s. Hacerme un corte de cabello y tener la suerte de coincidir con Paulie. Comprar cannolis a toda prisa en Ciccio´s y dejarme caer en la noche por el Bada Bing para conversar con Silvio un rato.No pudo ser. Entre una cosa y la otra, no pude zafarme lo suficiente de los compromisos familiares y turísticos para escaparme al reino de Tony. Me tuve que conformar con caminar por las interminables calles de New York, que no es poca cosa. Que si Brooklin, Harlem, Manhattan, la quinta, la séptima, el Central Park, Bada Bing-Bada Bang. Que me dejé las piernas. El hecho es que un día me busqué una de esas cafeterías retro con barra que tanto me han gustado desde niño, con sillas giratorias y malteadas hechas a base de helado de vainilla o chocolate. Conseguí una muy particular en Manhattan, decorada totalmente con motivos del rock and roll de los años 50. El menú invitaba a saborear una inmensa variedad de pies, por lo que no podía decidirme. A mi lado, una chica devoraba sin compasión los últimos rastros de lo que parecía ser un pie de limón. Entre tímido y arriesgado le pregunté si estaba bueno o solo tenía mucha hambre, ella sonrió y me largó: It´s the best!. Bueno, pie de limón será me dije. Al cabo de un rato, la dueña del local llamó a la chica acaloradamente y le señaló la televisión que estaba encendida en un rincón del local. Le repetía una y otra vez : ¡mira Stef, eres tu! Yo levanté la mirada y solo alcancé a leer Lollapalooza 2007 como antetítulo de las imágenes. En el escenario estaba una chica idéntica a mi compañera de pie, pero con ropas más estrafalarias. Asumí que estaba en presencia de alguna artista estadounidense, pero su cara no me decía nada, nunca antes la había visto en mi vida. La señora la abrazó efusivamente y me espetó un empalagoso (como suelen hablar las norteamericanas) “It´s my baaaaby”. Le hice un gesto de felicitación y terminé de engullir mi pie de limón. Al día siguiente regresé a Barcelona.
Hace una semana, aporreando los botones del mando de la televisión, me detengo en el canal de Biografías. Hablaban del Lollapalooza de 2007 como primer gran evento de la artista del momento, Lady Gaga.
Las imágenes de la pantalla estaban almacenadas en algún recóndito lugar de mi mente. Y en ese momento salió de la boca del narrador: “...conocida en ese entonces por el nombre de Stefani...”. - Flashback - cuatro años atrás, New York, pie de limón, It´s my baaaaby. ¡Fuck!, era la Lady Gaga!! Me fui al internet y constaté que en los primeros años de su carrera utilizaba su verdadero nombre, Stefani (Germanotta). El hecho me causó gracia y me puso a pensar en cómo esa chica hasta cierto punto corriente y muy normalita, se había convertido en ese fenómeno mediático. Y uso fenómeno, queriendo decir Freak. Es que el otro día le miraba las tetas en unas de las tantas fotos que aparecen a diario y solo se me ocurría comerme un buen pedazo de carne.
No asocio a Lady Gaga con música. La asocio con extravagancia, con vestidos metálicos, pintura, colores chillones y unos buenos bistés. Por más que lo intento, no puedo recordar su rostro nunca. Es sólo una chica rodeada de parafernalia. Sus canciones no tienen nada que envidiarle al pop más resultón y comercial de las Aguilera, Spears, Cyrus y el resto de teenegers no tan teenegers que suenan todas igual. No se ustedes pero algo me huele mal cuando un cantante tiene que echar mano de tanta historia ajena a lo musical para destacar. La polémica va por delante, llevándose por medio lo que debería importar: la música. Pero claro, esto no es nuevo. Alguien ya lo ha hecho hace muchos años atrás, sólo que en otra época, con otros registros y en un mundo mas inocente.
Aunque Ma
donna tenía un je ne sais quoi. Tal vez eran los dientes separados que le dan un cierto atractivo a las mujeres. O su camaleonismo, que lo mismo un día era Marilyn y al otro una virgen vestida con encajes cyber-punk. La verdad no lo se, pero recuerdo que cuando era pequeño, Madonna estaba hasta en la sopa, era rebelde, provocativa y muy copiada. Nadie puede dudar que fue construida para ser un ídolo pop, pero se las arregló para salirse del carril y tomar el control de su carrera. Estaba un tanto loca, pero se fue forjando un nombre con el tiempo. A veces buena cantante, a veces buena bailarina, a veces buenas fotos, a veces buenas canciones. Surge en un tiempo en el que se necesitaban estas cosas, y ella llenó el vacío. Pero ¿qué aporta este personaje llamado Lady Gaga? ¿Polémica por que si? Es la fama por cojones, es morbo puro y duro. Supongo que si hubiese seguido siendo la chica de los pies que conocí alguna vez, aun estaría sentada en el restaurante de Manhattan. ¿es el secreto de los nuevos tiempos? ¿Nada de talento y dejarle el resto a un publicista sádico con algunos botes de pintura? Me estoy haciendo viejo, algunas cosas definitivamente ya no me divierten.
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