jueves, 13 de octubre de 2011

Sweet Paranoia

Quiero azúcar. Y no como decía Celia Cruz, ¡Azúcar! No. Mi deseo no tiene tanto ritmo. Pero estoy hasta el moño de tener que leer cuanto producto compro para verificar si tiene este básico ingrediente  y no un edulcorante con nombre de ciencia ficción o imposible de recordar. Si, no me importa engordar como un cerdo, asumo sin problemas las consecuencias dentales, no se, alguno que otro ataque de diabetes o colesterol, o lo que venga con el consumo de azúcar, me importa un bledo.  Es mi decisión y lo asumo sin problemas. Pero ciertamente es una tortura tener que leer en cada estantería del supermercado la moda del “sin azúcar añadido” “Light” “dietético” “0% de azúcar”. Y me parece increíble que cada día  me cuesta más trabajo encontrar productos “de los de antes”. A la mierda. Yo sólo quiero una poca de la vieja azúcar, blanca y refinada, luchando por avanzar a trompicones a través de mi venas.

Porque el verdadero problema no está en cómo las empresas se preocupan por la salud del consumidor. Todo es un burdo problema de costos y ganancias a expensas de nuestra buena fe, e incluso de nuestra propia salud. El famoso E-952 o Ciclamato de Sodio (como quien dice en “cristiano”), está presente hoy en día en una variedad innumerable de productos a escala mundial. Ha sustituido al azúcar de toda la vida bajo la premisa de que no engorda. Sin embargo, la verdad es que todo se resume a que tiene la capacidad de endulzar 30 veces más que el azúcar. Si sacamos una sencilla cuenta, es mucho mas rentable utilizar este compuesto químico que seguir utilizando sembradíos de caña y plantas procesadoras para el refinamiento del azúcar. ¿Pero que le estamos metiendo al cuerpo? La verdad no lo se, pero el hecho de que esta sustancia esté prohibida en varios sitios del mundo, incluyendo la meca del capitalismo (en USA desde 1970), despierta a ese enano paranoico que vive en mi.

Pero no se equivoquen. De ninguna manera pretendo convertirme en el paladín de los consumidores. Cada quien que haga lo que le apetezca. Mi verdadero reclamo y mi única intención es quejarme ante la desmedida y arbitraria campaña por envenenarme con lo que ellos quieren y no con lo que yo quiero. Me explico. Que los anaqueles de los supermercados ofrezcan una cantidad cada vez más ridícula de productos edulcorados, pasa, pues por lo menos hay oferta.  Que tengamos que gastar un valioso tiempo leyendo los ingredientes, ok, por lo menos sabremos (hasta donde lo permitan) lo que estamos tomando. ¿Pero que me engañen a la hora de venderme un producto cambiando el contenido del recipiente por algo que la empresa quiere venderte a la fuerza? ¿A alguien le suena la última campaña de CocaCola Zero?


Es que cada vez que veía el comercial me entraban unas ganas de partirle la cara al idiota que actúa como dependiente. ¡Que no coño, que no sabe igual!. Que la Cerveza sin alcohol, esa que nos quieren hacer creer que disfrutaremos, es una mierda de cerveza. Que tanto la pepsi y la cocacola dietética, desde su aparición por allá en los ochenta, sabían a rayos. Que la leche descremada solo se la tragan las mujeres obsesionadas con el peso, pero es peor que agua!!! Es que el otro día se me acercó Roberto, el camello de mi barrio ofreciéndome Maria sin colocón!!! Con slogan y todo: “no te da hambre, no te entra sueño y tampoco la tan molesta paranoia” ¿Pero a donde vamos a llegar? Yo quiero envenenarme y por lo menos disfrutarlo, reconociendo que me muero por obeso y por estúpido, pero con una sonrisa estampada en el rostro. Y ahí está el detalle (que gran frase no?), que la sonrisa final será del ejecutivo de Coca-Cola que se dirá una y otra vez:

y este tonto que creía que estaba bebiendo algo que no era azúcar y resulta que si era azúcar solo que le agregamos el ácido “nomeacuerdocomosellama” y por eso sabe distinto pero se la siguen bebiendo como borregos porque eso son se la damos transparente y se la beben se la damos azul y se la beben le pintamos un muñequito y se la beben y no me importa si los que dicen que esta nueva formula da cáncer tienen razón por que yo estoy acá en Las Bahamas tomándome el mejor Daiquiri del mundo acompañado con una morena del mismo color de la Coca-Cola jajaja que gracioso aunque es como Beyoncé no es como Beyoncé porque es mas oscura es una Beyoncé dark jajaja osea que Beyonce vendría a ser una Beyoncé Ligth? y esos idiotas en sus trabajos de mierda ganando en un año lo que me estoy gastando en este viaje..... Coño, que si da colocón esta María, Roberto que cabrón eres.

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