domingo, 15 de mayo de 2011

Cuando el destino nos alcance

Rara vez los personajillos que traducen los títulos de la películas estadounidenses se escapan de hacer alguna chorrada. Son innumerables los errores y las barrabasadas que llegan a cometerse, por aquello de “facilitarle al público” el interés en determinada película. Como si fuésemos idiotas. Ciertamente es un negocio, y se cubren las espaldas, pero por favor..... Yo solo digo una cosa: que me traigan al tipo que le puso en España la Jungla de cristal a Die Hard de Bruce Willis. ¿Quién es el idiota ahora? ah?

Pero siempre, como en todo, hay excepciones. En 1973 se estrenó Soylent Green, película de ciencia ficción que planteaba una sociedad altamente controlada, jerarquizada y sumida en la escasez total de recursos naturales. Estaba protagonizada por Charlton Heston (Take Your Stinkin' Paws Off Me You Damn Dirty Ape!) y realmente la recuerdo un tanto perturbadora, un película obscura, si se quiere. El asunto es que el título de la película, que hacía referencia al principal alimento que se consumía en esta sociedad, el Soylent Green, fue traducido en España (porque en Latinoamérica se mantuvo el original) por Cuando el destino nos alcance. La verdad es que no es un título muy descriptivo, pues no nos dice nada del argumento en particular (como si La jungla de cristal verdad listillo?). Pero es una bella frase. Dice algo que no tiene sentido, pero que al mismo tiempo tiene algo de sentido. Una vez que se ha visto el film adquiere un matiz distinto, pues ya tenemos información. Pero si dejamos la frase sola, fuera de contexto, es simplemente un hermoso juego de palabras. Algo que siempre hemos pensado o que siempre nos hemos temido. Algo que algún día podría hacerse realidad, y ese día, sabremos que el destino ha llegado a nosotros.

Ahora, como se hace últimamente en los Simpson, es el momento de dar un giro en el argumento. Si bien empezamos hablando de Soylent Green, todo este rollo viene a colación pues hace unos días, viendo caricaturas con mis hijos, comenzaron a transmitir una en particular que me llamó la atención. Se llama Ni Hao, Kai-Lan. Va de una niña china que vive con su abuelo y es amiga de un pequeño tigre, un mono, un koala y una rinoceronte rosa. Hasta ahí todo normal. La cosa captó mi atención cuando pude observar que parte del sentido del programa es enseñar a los niños algunas palabras en chino, lo que me hizo gracia al principio. Sin embargo, al torcer la cabeza (porque mi cerebro trabaja así, torcido) comencé a pensar en la frase: “Cuando el destino nos alcance”, “Cuando el destino nos alcance”. Y todo tuvo sentido de una vez por todas. Es así, los chinos han llegado ya, ¡y nadie los va a detener!. El viejo chiste de que los chinos serían el alimento del futuro, ha dejado de tener gracia. Nosotros seremos su alimento. Están en todas partes. Ya no pertenecen al terreno exclusivo del supermercado del “chino”, o la tiendita del “todo a cien”. Ahora son dueños de las tiendas, bares, urbanizaciones, restaurantes de todo tipo de comida (porque hacen la tortilla de patata mejor que yo). Son dueños de bancos, de empresas, de la importación, de la exportación y de la economía mundial. Le prestan dinero a todo el mundo (y por mundo hablo de naciones), son dueños de la deuda externa de Estados Unidos y son el principal motor de crecimiento de toda la región latinoamericana. Definitivamente están caminando por todo el planeta.

Yo lo veo un poco estupefacto. Siempre fue un mito. Sabíamos que estaban allá en China. Al otro lado del hoyo que abríamos cuando cavábamos muy profundo en la tierra. Pero ahora caminan entre nosotros y pronto sobre nosotros. Occidente se atemorizaba del comunismo que se comía a los niños, pero los chinos entraron por la puerta del capitalismo más salvaje (el que tritura niños) sin siquiera pedir permiso. No lo digo de mal rollo, lo digo con la convicción del que sabe que esto ha cambiado. Están aquí, mirándote con los ojos entrejuntados y los dientes clavados en tu trasero. Pero ya es tarde para mi. Soy el loro viejo que no aprenderá chino. El problema es para los chiquillos que ya se pusieron en marcha. Que dicen Ni Hao como el que dice, “Gato”. Y es mi culpa, porque los alimento con la caja tonta (ensamblada en China, como es de esperar). Mi único legado a mis hijos será esta frase: “Cuando vayan al Mcdonald´s y vean en el menú el nuevo Soylent agridulce, simplemente corran, no pidan permiso, salgan huyendo inmediatamente.” Nos alcanzaron los chinos.

sábado, 14 de mayo de 2011

I´ll never hail again: Los chiflados de Franco

“Es idéntico a Curly cuando se hecha al suelo y gira gritando Woob Woob Woob”

¿Qué? ¿Quién es Curly?

Curly, el de los tres chiflados.

No se que es eso.

Los tres chiflados, Curly...Larry, Moe. Shemp....

¿.....? pero esos son cuatro.

Bueno si, Shem
p vino después cuando Curly enfermó. No conoces a los tres chiflados?
No.

The Three Stooges?

Los que tocaban con Iggy Pop?

No, jajajaja. Era un grupo de cómicos americano, como los Marx.

Ni idea tío.

Esta conversación se dio en realidad en Galilei, un pequeño bar ubicado en Argüelles, ba
rrio de Madrid. Mi amigo no tenía ni pajolera idea de quienes eran los tres chiflados. Me parecía increíble, pues no era un problema de edad (algo comprensible si hablas con un niño o un adolescente). Tampoco obedecía a su posible aislamiento en tierras apartadas de la civilización. Este tipo había vivido toda su vida en Madrid, con edad suficiente para conocer la televisión en Blanco y Negro (si niños, en algún tiempo la televisión se veía en dos colores) y una cultura cinematográfica promedio, tirando a buena. Rápidamente me percaté del problema. ¿Que podía haber pasado en España durante buena parte del siglo XX para que se desconociese a este trío de comediantes? Ah, Franco, -trompetas- “El Caudillo”.

Y es que seguramente el intelecto del dictador no soportaba el humor fácil y agresivo de los chiflados. Las cachetadas y tortas que cada dos por tres Moe le atizaba a Curly y a Larry por cualquier tontería. Las infinitas guerras de pasteles. Las torceduras de nariz con alicates y tijeras para el césped. Las muecas y sonidos que Curly dejaría para la posteridad.

Incluso, puede que la sensibilidad de Franco se haya visto afectada por los dotes culinarios que mostraban los Stooges. Quién no aprendió a hacer un buen consomé de pollo con estas imágenes (de lo más grande que he visto en mi vida). O a lavar la lechuga con jabón (cosa que me creí hasta cierto momento de mi vida). Bueno, puede que estemos exagerando. Seguramente que una dictadura no se fijaría en cosas tan triviales para prohibir el disfrute de este tipo de humor entre las masas. Pero si hay algo que seguramente habrá tenido que ver en la prohibición o censura de los chiflados en España, fue el rencor del Generalísimo por no ser parte de las parodias que los chiflados, al igual que muchos comediantes de la época, dedicaron a los dictadores europeos. Un episodio titulado I´ll never heil again (No se pierdan el mapa que hacen de Europa) mostraba a Moe como Hitler, a Curly como un simpático Mussolini y a Larry como un embajador cualquiera, y he ahí el problema. Franco habrá pronunciado cuando se enteró: “¿Pero donde estoy yo?, porque desaprovechan el personaje de Larry en un diplomático anónimo? ¡Si es que estos americanos, siempre despreciando a los españoles.!” Fue eso, que se los digo yo, que el hombre era muy orgulloso. O que le hubiera tocado Larry, el mas soso de los tres. Quien puede dudar de la llamada que Hitler debió pegarle a Benito para reírse un rato comentando el film.


-Eh, Beny, menudos trompazos que nos hemos dado, ah?


En fin. Que lo lamento por mi amigos españoles. Que no han tenido la suerte de criarse a golpazo limpio como el resto del mundo, con este humor salvaje y tonto que todavía produce carcajadas en este servidor. Los tres chiflados son parte de mi vida, de los sonidos que les enseño a mis hijos, de las risas que alguna vez le saqué a una damisela y de los permanentes recuerdos de mi niñez. No pruebo la sopa de almeja gracias a los Stooges, no llevo miel a los bosques por si me encuentro un oso conduciendo, nunca llamo al plomero si tiene dos hermanos y sin lugar a dudas, no dejaría a mi bebé en sus manos ni por un instante. Les he dejado una buena cantidad de enlaces con videos. Este último, como bien dice el título del mismo, resume en una secuencia la locura que estaba presente en las películas de los chiflados. Internet está lleno de material, aprovechen.

viernes, 6 de mayo de 2011

Mamá, quiero ser Dave Grolh

Yo quería ser bombero, pero ahora, cuando sea mayor, quiero ser Dave Grolh. Como se divierte este tipo. Quien podría pensar que el baterista de Nirvana llegaría tan lejos. Si, es cierto que nunca fue el típico mono con baquetas (definición de un batería por los hermanos Gallagher) y que tenia una considerable presencia en una banda liderada por ese monstruo de la música llamado Kurt Cobain, pero, joder como se divierte este tipo. Cuando apareció en 1995 con Foo Fighters, jamás pensé que llegaría a mantenerse tanto tiempo en la palestra. Imaginé que era el típico proyecto del tipo que aprovecha el momento de fama y a ver que “sacamos de esto”. Pero nos sorprendió revelándose como un gran músico, que no sólo tocaba los tres instrumentos básicos del rock, sino que componía un material cada vez más sólido. Esto no lo digo como alguien que escucha o aprecia a Foo Fighters, lo digo como testigo del crecimiento de Dave Grolh en la propia industria. Ha colaborado con Nine Inch Nails, con Garbage, Slash, Lemy (Motörhead), Jimmy Page y John Paul Jones, con lo que queda de Queen (jejeje), fue padrino de Queens of the stone age y forma super grupos con algunos de ellos (Provot y Them Crooked Vultures). Ha pasado de ser el tipo que toca la batería en Nirvana a tener un nombre propio, con varios éxitos mundiales, y por si fuera poco, a llenar el Wembley Stadium en 2008! No digo más, videen esta joya, orgullo para Grolh y su pequeño mono con baquetas Taylor Hawkings (que también canta el muy jodio!). Como se divierte este tipo, ¿lo había dicho ya?


martes, 3 de mayo de 2011

Mi vida en Zombie

La verdad es que no me atrae mucho el rollo de los zombies. Siempre me han parecido un poco así (gesto despectivo). Pero debo reconocer que existe hoy en día toda una cultura que gira y profundiza en la temática, y que de vez en cuando, encontramos cosas interesantes y divertidas. Hace poco terminé de jugar un gran videojuego, Red Dead Redemption “undead nightmare”, una expansión del juego original que plantea un mundo de zombies.

Es un juego con mucho humor y con un gran guión, pero sobre todo con gran capacidad para abrumar. Todo el tiempo te la pasas acojonado de que te salgan los dichosos zombies a comerte la pierna, porque son de los zombies jodidos, de los rápidos, como en 28 días. Esto viene a cuento, porque jugando, algo me hizo click. Coño, ¿y si esto fuese verdad? Si fuese atacado por una horda de zombies, ¿que haría? ¿Me armaría hasta los dientes como mi personaje de videojuego y destrozaría cabezas de zombies a granel? ¿O sucumbiría como un idiota viendo saltar por el aire mi sangre y mis entrañas, mientras mis patéticos gritos acallan el dolor de convertirme en un no muerto? Seguramente lo último, porque en mi mente se recreó la idea por un segundo y sólo pude verme estupefacto, maravillado de lo que estaba viendo, en lo alto de una colina, sucumbiendo como un cordero idiota, viendo saltar por el aire mi sangre y mis entrañas, mientras mis patéticos gritos acallaban el dolor por convertirme en un no muerto. Es gracioso, pero de verdad creo que si alguna vez se produjese una plaga de zombies, me quedaría paralizado viendo como algo mítico, algo que ha estado presente en la cultura popular durante mucho tiempo, se convierte en algo real de una vez por todas. Gritaría: ¡coño que arrecho! Y caería en el acto victima de los zombies. También he pensado lo mismo con hombres lobo, (que a veces veo saltar por los tejados de los edificios contiguos) pero esa es otra historia.
El humorista español Berto Romero (a mi entender el mejor colaborador que ha tenido Buenafuente) ha sacado recientemente una serie llamada Zombis. Es una puta genialidad. No son más que reflexiones e ideas sobre un mundo plagado por los zombies, un mundo apocalíptico, pero en clave de humor. No les digo más, los invito a ver el primer capitulo, que resulta ser un monólogo que realizó durante el festival de cine fantástico de Sitges. A partir de éste, comenzó a producir pequeños episodios donde narra su historia y la de un amigo mientras están encerrados en un edificio rodeados de zombies. Si les interesa, el resto de la serie está disponible en youtube, lo pueden encontrar a partir del primer episodio.