Este es un ranking que podría ser más largo, infinito tal vez, pues a diario se te ocurren ideas y situaciones para agregar. Pero acá están algunas de esas cosas que por un tiempo, y en diversas circunstancias, te hacen sentir distinto a los amigos que permanecen solteros o sencillamente sin hijos a quien criar.
1. Estás al tanto de lo último en dibujos animados. Sabes como se llaman los Teletubbies y cuanto bicho de colores hay en la pantalla. Sin embargo, ya no puedes ver lo que quieras en la televisión de tu propia casa. Ni siquiera en el ordenador. Eres un inquilino con derecho a mirar dibujos animados.
2. Ya no aguantas una noche de farra. No sólo porque tres cervezas te hacen cuestionarte tu hombría, sino que a eso de las 12, estás mirando el reloj porque sabes que debes levantarte temprano para ir al cole.
3. Vuelves a hacer manualidades y a utilizar tijeras punta roma, pegamento y lo mejor de todo, purpurina (polvo de escarcha).
4. Eres capaz de hacer cosas impensables con ciertas materias orgánicas de tus niños. Vamos, tocar la mierda.
5. Además de llorar con cualquier película donde se vea sufrir a un niño (incluyendo pequeños animales), llegas a pasar años, literalmente, sin ir al cine en horarios habituales. Ahora eres el rey de la sesión vespertina.
6. Ingresas, sin saberlo, a una especie de club mundial de solidaridad entre padres. No sólo levantas el puño como acto de apoyo ante un padre que sufre un berrinche o una escenita en la calle, sino que comienzas a entender y justificar las acciones que antes reprochabas a tus padres.
7. Se acabó la vagancia. Aprecias de manera exagerada el tiempo para dormir, para ducharte e incluso para ir al baño. Si, incluso para ir al baño.
8. Te olvidas de cuidar aquel objeto tan apreciado de tu casa. ¿El televisor pantalla plana? ¿El computador? ¿Aquel jarrón tan bonito? ¿Mis libros? “Eso no importa para nada, lo verdaderamente importante es el disfrute del niño” Snif - Snif
9. Ya no abordas chicas en la calle. Ahora le hablas a señoras en los supermercados preguntando por marcas de pañales, sopas y cremas para la piel. Pobre diablo.
10. Te da por comenzar a hablar sobre el verdadero sentido de la vida (pero no igual que los Monty Python). Y ante las repuestas de tus amigos, que en tu petulancia consideras triviales, le lanzas miradas condescendientes en plan “ya me entenderás” o “tu no me entiendes” o “esto es jodido, pero te hace feliz”.
4 comentarios:
- Ni hables de poder jugar tus videos juegos favoritos, "porque son muy violentos para que el niño los vea", o tus peliculas de terror favoritas "porque si el niño las ve va a tener pesadillas"
- O cuando escuchas a cualquier niño en la calle diciendo "papi" volteas automaticamente, aun que sabes que el tu hijo no esta alli"
- Lo peor es que muchos dibujos animados son tan sosos que tu a esa edad hubieses cambiado el canal en un nanosegundo(y en esa epoca no todas las TVs tenian control remoto, es más algunas ni siquiera tenian botones sino perillas)
- Tengo mucho tiempo que ni siquiera me tomo dos cervesas el mismo mes
Si, todo eso se puede agregar sin problemas a la lista. He tenido que aprender a ver peliculas o a jugar en horarios distintos a los habituales. Que ya no hay tanta libertad es cierto, pero te tengo noticias: Se va a poner peor. Por lo menos hasta que estén lo suficientemente grandes para caerse a plomo con uno o aguantar escenas de esas que dan pesadillas. Saludos, incluso al pequeño V. S.
Que pesadilla!
Claro, y saludos a los tuyos por alla
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