sábado, 9 de abril de 2011

La primera vez: Star Wars

Desde hace bastante tiempo una amiga me pide con insistencia que le “suministre” la saga completa de Star Wars. No he tenido tiempo, nunca me acuerdo, soy escoria humana, escoja usted mi excusa, pero la vera verdad es que hace más de un año que me lo ha solicitado y yo sin cumplir. Como la petición viene directamente de su pequeño hijo, que desde hace tiempo insiste en adentrarse en el universo de Lucas, mi amiga no tuvo opción y recurrió a otras fuentes para hacerse con las películas.



Lo interesante viene cuando me entero de cómo están viendo las películas: en el orden de los títulos (cronológicamente) y no en el orden original de producción de los filmes. ¿Qué puede pensar uno de esto? Bueno, la verdad es que era la primera vez que me planteaba este dilema, pues nunca antes había pensado en cómo introducir a alguien en estas películas, pues forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Si bien no fui a ver Star Wars en el cine, pues apenas tenía un año, si pude asistir desde El imperio contraataca en adelante. Todos mis amigos, unos años más adelante o atrás, crecieron dentro del fenómeno de Star Wars y la mayoría al igual que yo, sencillamente lo adoran. Pero explicarle a alguien de ocho o nueve años, que Anakin, ese niño rubio sabelotodo y un poco cansino, se convertirá en Darth Vader (uno de los mayores villanos de la historia del cine)  no tiene ningún sentido para mi. 

Primero te cagabas en los pantalones (si veías la película como debe ser, en el cine y con audio original) y luego, después de muchos años te tragabas la historia de que el niñato era hijo de la fuerza, el elegido para salvar la galaxia y el padre de Luke. Darth Vader es un villano que hasta el último momento no se redime. Es malo de cojones, puede matar con el pensamiento y sin máscara es mas feo por detrás que por delante. Pero en las nuevas entregas nos venden a un pésimo actor (Hayden Christensen) que no llena ni con goma espuma el traje negro de Darth Vader y que durante las dos películas en las que interviene no convence jamás de poder convertirse en el mítico villano.

Lo que me resultó mas irónico de la historia de mi amiga fue enterarme de que el niño estaba totalmente ilusionado con Anakin, pues se identificaba con él y su cruzada por convertirse en el Jedi mas poderoso de la galaxia. Que pasará cuando se entere de que se convierte en Darth Vader? se preguntaba mi amiga, se va a derrumbar....Ese no fue un problema para mi generación, nosotros teníamos a Han Solo, a Luke e incluso a Chewbacca, pero los niños de hoy tienen al puñetero Anakin... En fin, que parecen dos cosas muy distintas, dos planteamientos totalmente distintos si se parte del modo equivocado en esta cuestión. Da para mucho una discusión de Star Wars, y que no se me malinterprete, pues adoro la saga, pero no nos pongamos en plan de revisores, pues el señor Lucas sale mal parado a fin de cuentas. Para el futuro, el día en que decida presentar a mi hijo todo el rollo galáctico, se quedará sentado en su silla viendo la versión original.

-Que si hijo que es la número cuatro y cállate que ya empezó- A llorar cuando salga el malo, a reírse con los gruñidos de Chewie y a sentir cosas raras por Leia, aunque n
o entienda de que va la cosa. Ya tendrá tiempo para los pod-racers y las tonterías del Jar-Jar binks de los cojones.

Esto de acá me produjo mucha vergüenza en el cine cuando lo vi por primera vez. Ese grito podría haber sido más patético? Ese no es mi Darth, gritando por una princesita, no hell, no.

1 comentario:

http://glob.cranf.net dijo...

el artículo está muy divertido: me he reído mucho y tienes mucha razón.

de todos modos creo que el problema tiene fácil solución: ver la original y el imperio contraataca (vamos, la IV y la V) y el resto como si no existieran. te lo digo yo, que tenía 10 años cuando se estrenó la de los putos ositos, y me hizo pasar vergüenza ajena en el cine con tan tierna edad.

otra solución es esperar a que salgan la enhanced director's cut con pegotes digitales, números musicales y jarjarbinks, ponérsela al niño mientras le comentamos con detalle lo que pasa y que así compruebe por sí mismo que eso es una tomadura de pelo.